sábado, 22 de noviembre de 2014

Tecnología en el aprendizaje: el futuro ya es presente

La Dirección General de Educación y Cultura de la Comisión Europea lleva a cabo un proceso de vigilancia del grado de aplicación de la tecnología en la educación a través del programa HORIZON. Recientemente ha lanzado la edición 2014 del informe relativo a la educación primaria y secundaría (el dedicado a la educación superior ya lo comentamos en otro post).

La publicación Horizon Report Europe 2014 Schools Edition divide las conclusiones del estudio sobre el grado de penetración de las TIC en tres grandes epígrafes: tendencias, obstáculos y grado de desarrollo de la adopción de tecnología.

Desde el punto de vista de las tendencias presenta una subclasificación temporal, atendiendo a cuándo se espera que alcancen efectivamente a las escuelas:

Tendencias rápidas: las que llegarán a los colegios europeos en dos años.

  • Creciente ubicuidad de los medios sociales: con cerca de 300 millones de usuarios en Europa, los medios sociales son utilizados por un 40% de la población del continente. Los profesores y alumnos no son ajenos a la tendencia y cada vez los incorporan en mayor medida como canales de comunicación académicos. 
  • Repensar el papel del docente: implica analizar cómo las herramientas informáticas y los medios sociales afectan a su perfil profesional, para que los educadores puedan asumir el papel que se espera de ellos en una sociedad digital.
Tendencias a medio plazo: las que probablemente tengan lugar dentro de entre tres y cinco años.

  • Creciente interés en los recursos educativos abiertos: cada vez cobran más importancia dentro de los sistemas educativos aquellos recursos que no sólo son gratuitos, sino que pueden ser libremente modificados, copiados y distribuidos.
  • Uso creciente de diseños híbridos de aprendizaje: se trata de modelos educativos que combinan la clase presencial con el uso de plataformas online de aprendizaje, tanto individual como en grupo.
 Tendencias a largo plazo: las que no se esperan antes de cinco años.

  • Evolución del aprendizaje online: las necesidades pedagógicas de los alumnos y profesionales de los docentes darán forma a las versiones futuras del aprendizaje online.
  • Auge del aprendizaje y el asesoramiento basado en los datos: la aplicación de la analítica web a la personalización del proceso de aprendizaje del alumno, de forma que se aprovechan todos los datos que genera online para conocerle mejor y potenciar su proceso formativo, todavía está dando sus primeros pasos, aunque se espera que cobre fuerza a largo plazo.
 Los obstáculos a los que se enfrenta la modernización de la enseñanza también son objeto de una subclasificación, en función de si son salvables, difíciles o “endiablados”.

Se concibe como obstáculos salvables aquellos que comprendemos y que sabemos resolver, como:
  • Integrar las TIC en la formación del docente: a pesar de que una parte de los centros escolares europeos ya están dotados de tecnología, todavía hay una falta de formación tecnológica entre los docentes que les permita aprovechar al máximo esos recursos.
  • Las bajas competencias digitales de los estudiantes: a pesar de que pasan mucho tiempo en las redes, los jóvenes carecen de una verdadera cultura digital, que les permita navegar seguros,  discriminar las fuentes de información y utilizar eficientemente la avalancha de datos de la que están rodeados.
 Otra categoría es la de los obstáculos difíciles, que no son otros que los que comprendemos aunque la solución se nos escapa.
  • Combinar el aprendizaje formal e informal: se admite que una parte importante del aprendizaje se produce fuera del aula y del entorno educativo, se trata del aprendizaje informal. Dada la importancia de éste, el reto consiste en combinarlo efectivamente con el aprendizaje formal para obtener los mejores resultados.
  • Crear oportunidades para el aprendizaje auténtico: es otro de los retos: llevar el aprendizaje de la vida, de la calle, de situaciones reales, al aula, algo que presenta un gran potencial pedagógico y una ocasión para enganchar el interés del alumno.
Por último, el informe nos presenta los retos “endiablados”, que son los que ya son tan difíciles de plantear como para encontrarles una solución:
  • Pensamiento complejo y comunicación: se trata de formar al alumno en formas complejas de pensamiento asociadas a la sociedad digital: diferenciar la inteligencia humana de la artificial, abstracción, deconstrucción de tareas complejas, deconstrucción de problemas complejos…
  • Estudiantes como codiseñadores del aprendizaje: es quizá el objetivo último de la pedagogía actual, el convertir al alumno en el arquitecto o diseñador de su propio proceso educativo, en colaboración con sus profesores y compañeros de clase.
La última parte del informe está dedicada a las tecnologías específicas y su prospección de adopción en términos temporales. De esta manera:

En el plazo de un año o menos se espera que llegue a los colegios europeos:
  • Cloud computing o trabajo en la nube.
  • El trabajo con tabletas, que llegarán a sustituir a los ordenadores.
En el plazo de entre dos y tres años podría llegar al sistema educativo:
  • Videojuegos y técnicas pedagógicas basadas en el juego (gamification).
  • El mobile learning o aprendizaje con dispositivos inalámbricos que llevan el aprender a cualquier lugar.
En un plazo algo más largo de entre cuatro y cinco años podría llegar a las aulas:
  • El aprendizaje personalizado a través de plataformas online, apps y herramientas.
  • Laboratorios remotos y virtuales para potenciar y apoyar el aprendizaje de ciencias.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La riqueza se desplaza pero no garantiza el desarrollo


El término “riqueza que se desplaza” (“Shifting Wealth”) ha sido acuñado por la OCDE para describir el proceso mediante el cual determinados países en vías de desarrollo han desplazado a los países desarrollados como epicentro de la actividad económica. Básicamente han mostrado tasas de crecimiento más elevadas durante más de una década.

Esta riqueza en movimiento ha dado a luz otra definición referida a estas naciones, esta vez creada por el Banco Mundial, la de Países de Renta Media (MIC en sus siglas en inglés). Son un total de 86 repartidos por América Latina, Asia, Europa y en menor medida, África.

El crecimiento económico de los MIC en muchos casos ha ido acompañado de una reducción significativa de la pobreza: el Banco Mundial arroja el dato de una reducción del 52% en 1980 al 21% en 2010 de la cantidad de personas que viven con menos de 1,25 dólares al día. No obstante, la OCDE pone en aviso de que gran parte de esta mejora en términos brutos se debe exclusivamente a la mejora en las condiciones de vida de la población china, manteniéndose elevadas tasas de pobreza estructural en numerosos MIC.

A pesar de la aparente mejora económica, que en ocasiones ofrece impresionantes rendimientos de indicadores, muchos países de renta media no están convergiendo con el mundo desarrollado, pues encuentran obstáculos para progresar en términos sociales e institucionales y al no producirse un reparto de la riqueza adecuado entre todos los estratos de población.

Las perspectivas son heterogéneas: naciones como China o Panamá podrían alcanzar la renta media de la OCDE hacia 2050, mientras que otras que aparentemente muestran un buen comportamiento económico, como México, Colombia, Hungría o Sudáfrica, podrían tardar mucho más.

La diversidad de situaciones impide aplicar panaceas de desarrollo que puedan servir para cualquier MIC: cada caso requerirá soluciones distintas. En un post pasado ya hablamos de la “trampa de la pobreza” que amenaza a los MIC asiáticos; ningún país de cualquier otro continente escapa a este peligro si no invierte en mejorar su productividad, tanto de la mano de obra como del capital, así como en la creación y mejora de las infraestructuras.

Por todo esto, la OCDE nos pone en guardia para no perder de vista a los países de renta intermedia, no dejar de apoyarles en sus necesidades de desarrollo y no dar por sentado que han iniciado un proceso de mejora socioeconómica irreversible. El peligro de volver a caer en la pobreza absoluta siempre acecha.

sábado, 25 de octubre de 2014

Los errores de predicción en la economía digital o problemas en el paraíso de Internet


Los sucesivos bandazos que ha conocido el mundo digital desde que hacia 1995 Internet entró en la vida del ciudadano medio a menudo han tirado abajo los más sólidos vaticinios de los oráculos del sector de los unos y los ceros.

Y es que resulta difícil pronosticar en este mundo actual del cambio vertiginoso en el  que las tendencias irrumpen sin avisar, un mundo que no supo ver llegar la denominada red de redes, pues en 1993 todavía se pintaba un escenario de las telecomunicaciones futuras protagonizado por servicios de datos como videotex, hoy desaparecido en el pozo del olvido.

Uno de los números de octubre de la revista The Economist se encarga, -a través de  Schumpeter, su firma habitual sobre negocios-, de recordarnos una serie de predicciones sobre la economía digital que no se han cumplido y que en ocasiones han dado lugar a una situación completamente opuesta a la esperada.

Predicción #1: Internet acabará con la hegemonía de las grandes empresas, ha llegado el reino de la pequeña empresa tecnológica. Pues bien, hoy vemos que efectivamente la red ofrece la oportunidad de acceder al mercado global a miles de pequeñas empresas pequeñas, pero que a la hora de la verdad todo el valor está en manos de unos pocos actores: Google, Facebook, Amazon…

Predicción #2: Internet se basa en el anonimato del usuario, puedes actuar en el escenario digital manteniendo oculta tu identidad. El debate actual sobre el derecho a la privacidad en las redes y la protección de datos personales hace innecesaria cualquier explicación adicional. Solamente tenemos que hacer una búsqueda más o menos comercial en Google para comprobar hasta qué punto la red nos conoce: a partir de ese momento nos emergen en distintas páginas y servicios anuncios relacionados con el producto o rama de productos que hemos buscado, persiguiéndonos como si de una maldición bíblica se tratara.

Predicción #3: Internet suprime las distancias y las barreras geográficas. Pues ésta que parece la más veraz tampoco lo es a juzgar por los estudios realizados sobre el comportamiento del cibernauta. Cuando vemos cómo a través de los servicios de empresas como eBay o Amazon podemos comprar en cualquier rincón del planeta sentimos un aura de omnipresencia.  Pero lo cierto es que los usuarios de la red tienden a comprar en su propio país o en los países vecinos. Por ejemplo, un estadounidense es más proclive a comprar online de webs de Canadá que de Reino Unido.

En este sentido, el artículo argumenta que el mundo virtual no sustituye en absoluto al mundo real sino que ambos se complementan. Una gran parte de las compras realizadas en la actualidad combinan a los dos, bien porque localizamos productos en Internet pero luego los compramos en una tienda física, o al revés, porque tras comprobar que algo nos gusta o sienta bien en un comercio tradicional, lo encargamos online.

Predicción #4: Internet elimina a los intermediarios. Era lógico pensar que un medio que pone en contacto directo al consumidor final con el productor de un bien o servicio determinado no requiera figuras entre ambos que distorsionen los precios. Más el Internet de la actualidad, con una oferta desbordada de información, convierte en necesarias figuras que ordenen y avalen las distintas fuentes, sean comerciales o no. 

Ya nos ocurre en búsquedas de carácter académico, que tendemos a fiarnos más de webs o portales cuya seriedad conocemos. También existen bloggers conocidos en distintos campos que son capaces de guiar a la opinión pública en temas comerciales y en otros que no lo son tanto. 

Y en el campo estricto de la compra de productos, siempre tendemos a confiar más en Amazon, por ejemplo,  que en una empresa desconocida que nos los ofrece, aunque a menudo esta empresa canaliza su oferta a través de Amazon. Es decir, que si vemos unos zapatos que nos gustan en una web totalmente desconocida para nosotros, desconfiamos, pero si los zapatos de esa empresa los vemos en Amazon, entonces compramos online sin reparos.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Vaticinando el futuro tecnológico de la empresa


El estudio sobre la manera en que el cambio tecnológico afecta en la actualidad, y en el futuro inmediato, a la empresa es un ejercicio común realizado por think tanks y empresas de consultoría.

En este caso es Gartner la que nos ofrece una predicción a través de su modelo 2014 Hype Cycle for Emerging Technologies Maps, un esquema de trabajo que permite prever qué tecnologías emergentes irán impactando en los modelos de negocio empresariales en el corto, medio y largo plazo.

La curva que aparece en la figura siguiente establece el ciclo de evolución de cada tecnología emergente desde que nace producto de la innovación hasta que contribuye definitivamente a mejorar la productividad.


En función de este modelo Gartner define un recorrido que siguen las empresas de cara a convertirse en negocios digitales. Son seis etapas o fases:

  1. Analógica
  2. Web
  3. Comercio electrónico
  4. Marketing digital
  5. Negocio digital
  6. Autónomo
El esquema del hiperciclo solamente afecta a los tres últimos estadios:

Marketing digital: es un estado producto de la conjunción de una serie de fuerzas: comunicaciones móviles, medios sociales, la nube y la información. La empresa despliega medios más sofisticados para llegar hasta un consumidor que se involucra en las campañas de marketing como una forma de adquirir notoriedad social, o un valor añadido de producto o servicio.

Esta fase implica a tecnologías relacionadas con: hybrid cloud computing, neurobusiness, gamification, realidad virtual, realidad aumentada, big data…

Negocio digital: una fase que se centra en la convergencia entre personas y cosas. El Internet de las Cosas hace que se diluya la separación entre el mundo real y el virtual. Los activos físicos se digitalizan y forman parte de la cadena de valor junto con elementos virtuales como programas y apps. La impresión en 3D supone un factor disruptivo en la cadena productiva y en la fabricación.

Esta fase implica entre otras a las siguientes tecnologías: impresión y bioimpresión en 3D, Internet de las Cosas, wearables, hogar conectado…

Autónomo: fase final en la que la empresa aplica tecnología para crear capacidades humanas. Por ejemplo, vehículos autónomos que mueven objetos a transportan personas, sistemas cognitivos para redactar textos o programas inteligentes para responder a preguntas de los clientes.

Las tecnologías asociadas a esta etapa son entre otras: asistentes personales virtuales, computación cuántica, vehículos autónomos, robots inteligentes, biochips…

domingo, 28 de septiembre de 2014

Repensando el desarrollo productivo de América Latina

Parece ser, a juzgar por los datos macroeconómicos, que la región latinoamericana está efectivamente entrando en recesión. Todos deseamos que no sea más que un parón temporal del proceso de crecimiento, pero lo cierto es que para este año se espera una tasa global de tan solo el 1,5%.
 
Por supuesto, cada país es un caso distinto en sí, y como vimos en un post de antes de verano, existe una clara dicotomía entre el comportamiento económico de los que integran la Alianza del Pacífico y de los miembros de Mercosur. Pero el panorama general no es halagüeño; el gigante Brasil, que se perfila como una de las potencias hegemónicas de este siglo, está viendo como se desinfla su tasa de crecimiento y de transformación social de forma que peligra el bienestar adquirido recientemente por las nuevas clases medias surgidas de los estratos más pobres de la sociedad.
 
Por su parte, los estados víctimas de gobiernos populistas, como Argentina y Venezuela, se encuentran en la actualidad con grandes problemas institucionales a sumarse a los económicos. Incluso las mejores apuestas de América Latina, Perú, Chile y México, están sintiendo un frenazo en su actividad.
 
Indudablemente, la coyuntura económica mundial, o por lo menos la que afecta a Europa y Estados Unidos, tiene mucha culpa del actual estado de cosas en Latinoamérica, pero existen igualmente otras causas de mayor calado ligadas a la falta de productividad, como subraya un reciente informe del Banco Iberoamericano de Desarrollo (BID) titulado ¿Cómo repensar el desarrollo productivo?  
 
La publicación afirma que los casos de éxito en procesos de desarrollo han estado ligados a políticas de desarrollo productivo (PDP) y pone como ejemplo a Corea, que supo apuntalar su despegue estimulando sectores clave como el naviero, el automovilístico o más recientemente, la electrónica.
 
El BID pone énfasis en separar el concepto de “política de desarrollo productivo” de la política industrial tradicional, principalmente porque la primera supera el foco de las manufacturas y se proyecta igualmente al sector primario y a los servicios, y además trata de ofrecer una visión más amplia que la segunda.
 
En Latinoamérica, las políticas industriales se han aplicado generalmente mal de forma que se ha llegado a considerar que la mejor política es la ausencia de la misma. Baste recordar aquellas políticas de sustitución de importaciones que aplicaron numerosos países de América Latina y Caribe durante las décadas de los cincuenta y sesenta, basadas en establecer barreras arancelarias o contingentes a la importación de determinados productos industriales, y en paralelo, estimular el despegue de esa producción en el interior del país, invitando a menudo al capital productivo extranjero a invertir en los mismos.
 
El fracaso de este tipo de acciones, que en la mayoría de los casos solamente benefició a las empresas multinacionales extranjeras y a las oligarquías económicas locales aliadas con éstas,  llevó a estas acciones institucionales de estímulo del desarrollo productivo al descrédito. Pero el BID considera que los gobiernos de los países de la región deben retomar el liderazgo en el proceso de transformación y aplicar PDPs, siempre intentando evitar los errores del pasado.
 
De hecho, el estudio plantea evaluar cualquier nueva propuesta con un marco que, basado en las enseñanzas adquiridas, separe las que presenten visos de efectividad de aquellas destinadas al fracaso. El BID sugiere realizar tres pruebas a cada nueva política productiva:
 
  1. ¿Cuál es el fallo del mercado que justifica aplicar la política? En teoría toda política pública responde a una necesidad de corregir fallos del mercado, es decir, ineficiencias en el funcionamiento económico, buscando el beneficio social, que el devenir de las fuerzas de la oferta y la demanda no son capaces de erradicar. Una intervención mal orientada puede alterar mecanismos de mercado que funcionaban correctamente.
     
  2. ¿Se corresponde la política propuesta como remedio con el diagnóstico que la justifica, ya sea aliviando el fallo o corrigiendo su impacto? A veces la política aplicada no se corresponde con la solución del problema identificado o actúa solamente sobre los síntomas y no sobre el origen de la causa.
     
  3. ¿Son las capacidades institucionales lo suficientemente fuertes para diseñar y ejecutar la política tal como se concibió?  A pesar de que esté justificada la intervención pública para solventar un fallo del mercado, la Administración y las agencias gubernamentales pueden carecer de la capacidad para implementar adecuadamente una política determinada.

El Banco Iberoamericano de Desarrollo plantea una serie de elementos que a su juicio deben orientar las políticas de desarrollo productivo:
 
Sortear los escollos de la innovación – La inversión en I+D de la región latinoamericana es insuficiente a pesar del evidente valor de ésta como mecanismo transmisor de la innovación a sectores productivos y empresas. Sin embargo, hay que diseñar las políticas de innovación con sumo cuidado, centrándose en subsanar fallos del mercado, para que no generen efectos no deseados.
 
Apoyo a empresas nuevas con alto potencial de crecimiento – Las empresas de nueva creación tienen un efecto desproporcionado sobre el empleo y tienen capacidad para introducir en el mercado ideas nuevas que fomenten la productividad. Las políticas de apoyo al emprendimiento deben centrarse en sectores económicos de alto potencial de crecimiento, pues no todo nuevo negocio presenta perspectivas de crecimiento.
 
Financiación inteligente para el desarrollo – La financiación a través de créditos, garantías y bancos de desarrollo debe aplicarse basándose en el criterio de máxima eficiencia de la inversión.
 
El sector público como coordinador – Una necesidad que puede surgir ante la frecuente falta de coordinación de las empresas de un sector o de distintos sectores. Por ejemplo, en el caso de una determinada innovación que beneficia a todo un sector, las empresas del mismo tenderán a sacar lo más posible de los nuevos procesos o productos intentando financiar lo menos posible. En este tipo de situaciones se hace necesaria una política vertical, es decir, dirigida a un sector específico.
 
Selección de sectores en las políticas verticales – Se trata de políticas para estimular la productividad de sectores clave en una economía que individualmente tengan la capacidad suficiente para contribuir al desarrollo de la nación.
 
En suma, se trata de propiciar el cambio estructural productivo necesario que afiance de una vez por todas la senda del desarrollo.

jueves, 18 de septiembre de 2014

La industria europea que emerge de la crisis

A pesar de que el fantasma del estancamiento económico recorre Europa, las autoridades comunitarias ya utilizan en sus informes económicos expresiones como “ahora que la UE emerge de la recesión”, haciendo gala de un optimismo no compartido por las propias sociedades de los Estados miembro. En cualquier caso, resulta loable que se dediquen a estudiar cómo ha quedado el sistema productivo europeo tras el cataclismo y que propongan medidas para reflotar el tejido empresarial, como hace el informe de la Comisión European Competitiveness Report 2014, que lleva el subtítulo Helping Firms Grow.
 
A lo largo de 230 páginas este trabajo realiza una radiografía bastante pormenorizada del estado de situación de la economía de Europa en el marco geoeconómico global en el que nos movemos actualmente, detectando tanto amenazas como ventajas.
 
Dentro de éstas últimas, los autores postulan que la fortaleza competitiva de la zona europea no ha resultado dañada por la crisis. Seguimos manteniendo una fuerza de trabajo muy cualificada, una importante vocación exportadora y ventajas comparativas asociadas con la especialización en segmentos de producción complejos y de alto valor añadido.
 
La explicación a la caída del peso de la industria dentro del valor añadido se debe no tanto a su pérdida de importancia relativa dentro de la economía como a la caída de los precios industriales respecto a los de los servicios. A pesar del proceso de reindustrialización en marcha, éste puede no llegar a compensar el efecto sobre el PIB de la bajada de los precios.
 
Se percibe una falta de crédito financiero, debido a imperfecciones del mercado, que puede estar frenando el lanzamiento de proyectos económicos altamente viables, especialmente entre la pequeña y mediana empresa. La pyme europea no suele entrar en mercados exteriores y sus relaciones internacionales se limitan a la exportación.
 
En el campo de la innovación, el informe reconoce que la innovación de productos tiene un fuerte efecto en el crecimiento del empleo, tanto en la industria como en los servicios, mientras que los de la innovación organizativa y de procesos son insignificantes. En épocas de de boom económico la innovación crea empleo y en las de crisis ayuda a preservarlo.
 
La energía en Europa se plantea como un problema que afecta a la competitividad de las exportaciones. Los precios de la electricidad y del gas son más elevados que los de otras zonas del mundo, principalmente por los impuestos, los gravámenes y los costes generados por las redes. La mejora en la eficiencia energética llevada a cabo por las empresas europeas no ha conseguido contrarrestar el efecto negativo de la subida de los precios energéticos sobre la competitividad.
 
Ante este panorama, la Comisión Europea recomienda apuntalar la reconstrucción de Europa desde las fortalezas identificadas:
 
  1. La ventaja competitiva en numerosos productos de exportación, tanto en los de alta intensidad tecnológica, como los farmacéuticos, como los de media intensidad, como maquinaria o el sector químico.
  2. La proporción de productos intermedios domésticos (fabricados en Europa) en las exportaciones europeas es elevada, alrededor de un 85% del valor añadido, y superior al de otros países de fuerte vocación exportadora como Corea.
  3. Las exportaciones europeas se caracterizan por un mayor grado de sofisticación y complejidad que los productos exportados por otros países.
  4. La exportación europea lleva asociada una elevada proporción de mano de obra muy cualificada en su producción.

lunes, 8 de septiembre de 2014

La economía en el limbo: calma sin viento en las velas

A nadie se le escapa a estas alturas que esta crisis en la que nos vemos inmersos desde 2007 no es un fenómeno coyuntural y que está transformando los cimientos del mundo que heredamos del -en la distancia ordenado comparado con estos tiempos-, siglo XX.

En las crisis cíclicas a las que estábamos acostumbrados ya hace un puñado de años que hubiésemos empezado a ver los brotes verdes en la forma de crecimiento de los agregados de la producción y del empleo. Pero siete años después, las economías afectadas, pues recordemos que la crisis solamente ha afectado a una parte del orbe, combinan signos positivos titubeantes con señales que nos llevan desde el desconcierto al miedo.

En la región europea, y tras grandes avisos por parte de los expertos, la autoridad monetaria ha comprendido por fin que el peligro no está en un repunte de la inflación –bendito sea, si fuese fruto de una vigorosa reactivación de las macromagnitudes-, sino en el estancamiento prolongado y la deflación, ese fantasma que hasta hace bien poco parecía estar relegado al universo de la leyenda urbana. Como decía Paul Krugman en un reciente artículo:
“Europa, que está en peor situación económica que durante la década de 1930, se encuentra sin lugar a dudas atrapada en un torbellino deflacionario, y es bueno saber que el BCE es consciente de ello. Pero puede que la revelación haya llegado demasiado tarde. No está nada claro que las medidas que hay ahora sobre el tapete sean lo bastante contundentes para invertir el sentido de esa espiral deflacionaria.”
Antaño, el escenario económico que manejábamos solamente tenía dos posiciones: o la recesión destructora de empleo y de actividad comercial, o el crecimiento firme. Ahora nos encontramos con una tercera situación, un limbo en donde la crisis como tal parece superada pero en el que el motor económico no acaba de arrancar. No se destruye empleo, pero tampoco se crea en grandes volúmenes. El PIB evoluciona positivamente, pero creciendo tímidamente, como con apatía.

Desde la orilla europea miramos con envidia al vecino atlántico de enfrente, viendo cómo allí parecen solucionar nuestra mayor preocupación, que es el desempleo desbordado. Pero lo cierto es que los analistas norteamericanos también están preocupados y desconcertados por una situación a todas luces anómala.

El número de julio de The Economist expresa esta inquietud en el artículo Jobs are not enough, argumentando que, aunque la evolución positiva del mercado laboral en EE.UU. está acercando a la economía nacional al pleno empleo (en junio la tasa de paro bajo hasta el 6,1%, la más baja de los últimos seis años), el Producto Interior Bruto cayó un 2,9% en su tasa anual en el primer trimestre. Parece una contradicción que una recuperación de la tasa de ocupación tan relevante no vaya asociada a un potente crecimiento de la economía.

El artículo reconoce que la actividad económica a corto plazo depende en gran medida de los vaivenes de la demanda y que ésta ha sufrido una severa contracción en los últimos años, tanto por la parte de las familias como por la del Estado. Pero también afirma que a medio y largo plazo la capacidad nacional para crecer se basa en la cantidad y la calidad de la mano de obra, siendo esta última medida en términos de la productividad del trabajo.

Pues bien, teniendo en cuenta que la producción nacional (numerador) ha disminuido y que la masa de trabajadores ocupados ha aumentado (denominador), llegamos a la conclusión de que la productividad laboral ha caído significativamente. En teoría este factor hipoteca el crecimiento futuro del país.

La recuperación de las cifras positivas del mercado de trabajo en EE.UU. se achaca en el artículo a factores estructurales, en principio no asociados a la mejora de la producción (que no se ha producido), como la jubilación de los primeros baby boomers o a que los jóvenes amplíen su periodo formativo retrasando su entrada al mundo laboral. Además se ha restringido la entrada de mano de obra inmigrante al país. Son elementos que reducen la oferta de mano de obra.

Las expectativas del crecimiento anual de la mano de obra entre 2010 y 2030 son del 0,3%, menos de un tercio de las tasa de las dos décadas anteriores.

Claramente, todos estos indicios de situaciones anómalas, según los cánones que manejábamos, presentan un cambio estructural en marcha, la aparición de un nuevo orden mundial que todavía no acertamos a vislumbrar, pero cuyos rasgos desconcertantes ya estamos sufriendo.
 
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