lunes, 18 de junio de 2018

La revolución digital y el trabajo en España

50 estrategias para 2050. El trabajo y la revolución digital en España es una nueva publicación de Fundación Telefónica realizada en colaboración con Prospektiker en el marco del Proyecto Millennium. El objetivo de esta iniciativa es analizar los efectos que pueden tener los cambios tecnológicos asociados a la revolución digital en España, prestando especial atención a los que afectan al mercado laboral. El estudio está centrado en cinco campos: Educación y aprendizaje, Ciencia y tecnología, Empresas y trabajo, Sociedad y cultura y Gobierno y políticas públicas.

La educación se convierte en el ámbito prioritario de actuación en España para tender al escenario más positivo en el horizonte de 2050. La educación en España afronta el desafío de reinventarse y cambiar adaptarse a los valores cambiantes de la sociedad, al uso de tecnologías en el aprendizaje, a la formación para profesiones hoy todavía desconocidas, los nuevos paradigmas educativos, y en general, a un mundo más complejo y global. Los centros escolares incrementarán su función como redes donde el alumnado pueda interactuar con el profesorado de forma que se produzca un aprendizaje colaborativo. Las tendencias señalan que las competencias específicas serán cada vez más necesarias en las diversas disciplinas académicas

El informe propone una serie de estrategias relacionadas con la educación, entre las que destacan temas como:

  • Generalizar la educación digital e integrar las TIC en la docencia.
  • Incorporar sistemas de inteligencia del mercado de trabajo a las políticas educativas y de empleo.
  • Asegurar la flexibilidad del sistema educativo.
  • Reorientación del sistema de educación de un enfoque colectivo a uno individual.
  • Dinamizar el sistema universitario para promover la modernización de sus estructuras y el reciclaje de su profesorado.

En el ámbito de la Ciencia y tecnología, la mejora de la eficiencia en los procesos, en las decisiones y estrategias se está convirtiendo en un elemento central de la ventaja competitiva, en la medida en que el big data, impulsará nuestra economía en las próximas décadas. Las ciudades se convertirán en espacios en los que la tecnología digital embebida, centrada en aplicaciones basadas en Internet y móviles con múltiples funciones, generará un volumen ingente de datos, y el análisis en tiempo real de los diferentes sistemas facilitará la toma de decisiones.

El Internet de las cosas (IoT) permitirá una gestión más sostenible y un abaratamiento de los costes, que tendrán un impacto beneficioso en la movilidad, el transporte autónomo, o en ámbitos como el de la vivienda, la salud, el trabajo, la energía y la producción de alimentos. El mundo asistirá a un incremento de la robótica, la fabricación avanzada y la impresión 3D, que transformarán las cadenas de suministro de todas las industrias.

Muchos de los trabajos que se desarrollan actualmente en Europa están relativamente poco cualificados y son de carácter repetitivo, por lo que el mayor avance tecnológico implica el riesgo no solo de que se pierdan estos puestos de trabajo, sino de que también se deteriore la calidad del empleo en la economía digital. El uso de tecnologías online para crear mercados de trabajo puede provocar una carrera descendente en salarios y condiciones laborales, transfiriendo el riesgo y la responsabilidad de los empleadores a los trabajadores.

El informe plantea una batería de estrategias en este ámbito de las que podemos extraer las siguientes:

  • Desarrollar una estrategia de implantación nacional en ciencia y tecnología.
  • Promover las redes de realidad extendida y potenciar una cultura de red y de interconexión para la inteligencia artificial.
  • Apuesta por la ciberseguridad.
  • Potenciar la red Internet of beings (Internet del ser humano).
  • Puesta en marcha de fondos de capital riesgo que apoyen la inversión en I+D+i.

En el apartado de Empresas y trabajo, se destaca que el envejecimiento poblacional constituye el principal cambio sociodemográfico en los países desarrollados, en los que se estima que en 2050 vivirá el 80% de la población mayor de 60 años, y Europa será la región más envejecida. Para el año 2060, se prevé que en la UE solo habrá 2 trabajadores por cada persona de 65 años o más. Junto con estos cambios sociodemográficos, otros hechos disruptivos podrían modificar de forma inesperada el funcionamiento del mercado laboral: las transformaciones en los entornos laborales, los valores cambiantes de las personas empleado o la convergencia de tecnologías. Muchos de los trabajos y habilidades buscadas hoy no existían hace una década. Del mismo modo, nuevos puestos de trabajo y habilidades surgirán en el futuro.

La digitalización está reduciendo la demanda de tareas rutinarias y manuales, al tiempo que aumenta la de tareas de baja y alta cualificación y de habilidades interpersonales y para resolver problemas.
De las estrategias propuestas por el estudio destacamos:

  • Extender los sistemas de apoyo al autoempleo y el emprendimiento, y fomentar los ecosistemas conectados.
  • Replantear los modelos de protección social en esquemas de “flexi-seguridad”.
  • Impulsar la gestión del conocimiento a través de la innovación abierta en las empresas.
  • Repensar la responsabilidad social y el impacto que las empresas generan en la sociedad y en sus empleados.
  • Impulso a programas integrales de reinserción laboral.

El campo de la Sociedad y la cultura viene caracterizado por la pérdida de protagonismo de la familia clásica madre-padre-hijo a favor de otras estructuras familiares menos tradicionales (familias monoparentales, homoparentales, multiculturales, etc.). Las sociedades serán principalmente urbanas. Las ciudades podrán llegar a concentrar cerca del 70% de la población mundial en 2050. Estas ciudades serían a su vez fiel reflejo de la creciente desigualdad y del incremento de la brecha entre ricos y pobres, que podría agravarse en las próximas décadas. Entre los riesgos probables, encontramos una expansión no igualitaria, que podría dividir al mundo entre quienes tienen acceso a la tecnología digital y quienes no, y que agrandaría la brecha con las generaciones que no cuentan con habilidades o soltura suficientes para adoptar la economía colaborativa en un ecosistema online.

De las estrategias propuestas en este terreno destacan:

  • Redefinir los valores éticos de las organizaciones y las personas.
  • Gestión de una sociedad más multicultural.
  • Desarrollar competencias digitales a nivel general y competencias analíticas clave.
  • Protagonismo del smart citizen.
  • Potenciar las industrias creativas en el marco de la cultura digital.

El último epígrafe tratado por el informe es Gobierno y políticas públicas. Se perfila un mundo más global y más local, donde se plantean cuestiones como la sostenibilidad de los actuales sistemas de bienestar, la reducción de la fuerza laboral, la necesidad de reformas estructurales para asignación de inversiones y ahorros, y la vulnerabilidad de la economía europea dentro del mercado global.

La gobernanza nacional cada vez es más dependiente de las decisiones que se toman en el exterior. Un mundo global interdependiente con diversos actores que tienen intereses transnacionales e intersectoriales, así como el surgimiento de una conciencia global y un nuevo contrato social para la ciudadanía, están cambiando el proceso de toma de decisiones y aumentando la necesidad de una cultura anticipadora de elaboración de políticas.

Entre las estrategias sugeridas en este apartado se pueden destacar:
  • Convertir la estrategia nacional sobre tecnología en una política de Estado, al margen del debate partidista.
  •  Potenciar el rol público para el impulso del avance tecnológico.
  • Nuevos mecanismos de participación ciudadana que impulsen la implicación progresiva en los procesos de toma de decisiones, más allá del voto.
  • Gobernanza basada en el gobierno abierto, la transparencia y la rendición de cuentas.

lunes, 11 de junio de 2018

Construyendo la economía móvil

El informe la Sociedad Digital en España 2017 daba cuenta de la noticia de que el número de líneas móviles superó por primera vez al total de la población mundial en 2016, una tendencia al alza que posteriormente se consolidó en 2017. La penetración de telefonía móvil el año pasado las 103,5 líneas por cada cien habitantes, lo que representa 7.740 millones de suscripciones. Ahora GSMA ha relatado en un reciente informe las principales predicciones sobre la denominada economía móvil y sus perspectivas de crecimiento.

Ericsson (Ericsson Mobility Report 2017) calcula que para el año 2022 el 90% de las suscripciones móviles serán de banda ancha y que se superarán los dos mil millones de clientes de 4G (LTE), mientras que se alcanzarán los quinientos millones de clientes de 5G con una cobertura de población a escala mundial del 15%.

Por su parte, el informe de GSMA The Mobile Economy 2018  analiza las perspectivas de evolución del sector de las comunicaciones móviles desde el plano tecnológico, socioeconómico y financiero, intentando matizar y ampliar sus enormes expectativas de crecimiento.

Entre los principales datos que ofrece GSMA, predice que el número de suscriptores únicos móviles crecerá un 2,1% entre 2017 y 2025, de 5.000 a 5.900 millones, mientras que las suscripciones totales pasarán de los casi 7.800 millones a 9.000 en ese periodo. La diferencia entre ambos conceptos, tal y como la explica GSMA, es que el número de suscriptores únicos mide la cantidad de personas que se han abonado a un servicio móvil, independientemente del número de conexiones (por ejemplo, tarjetas SIM) que posean, mientras que el número de suscriptores hace alusión al número de tarjetas SIM que tiene una determinada red móvil.

Este crecimiento mundial esperado de la telefonía móvil será liderado por los países emergentes, especialmente India, China, Pakistán, Indonesia y Bangladesh, aunque también naciones del África subsahariana y de Latinoamérica. Este fenómeno se debe a que los mercados de los países más desarrollados están alcanzando niveles de saturación, mientras que en esas zonas del mundo todavía queda mucho espacio para el crecimiento de la telefonía móvil en general y de banda ancha en particular. GSMA predice que la tasa de penetración del Internet móvil llegará a convertirse en un indicador clave para medir el grado de desarrollo de los países y en concreto del desarrollo de la economía digital en ellos.

La siguiente predicción que realiza el informe es que la tecnología 4G será la que lidere el crecimiento de la economía móvil en el mundo por número de conexiones, que establece en más de 3.000 millones para 2019 (más optimista aún que la de Ericsson con la que abríamos este texto), mientras que se seguirá trabajando en el siguiente estándar, el 5G, que conocerá lanzamientos comerciales en los próximos tres años en Norteamérica, Asia y Europa.

Por su parte, el Internet de las cosas (IoT), tanto a través de redes móviles como fijas, triplicará su número de conexiones entre 2017 y 2015, alcanzando los 25.000 millones. El grueso de este crecimiento se centrará en el segmento de IoT industrial que, a juicio de GSMA, está todavía en su infancia. Centrándonos solo en las comunicaciones móviles, las conexiones IoT alcanzarán la cifra de 3.100 millones en todo el mundo para 2025, representando un 12% del total.

También se prevé que aumente la participación de las comunicaciones móviles en el crecimiento económico. En 2017 han sido responsables del 4,5% del PIB mundial y para 2025 se espera que alcance el 5%, al impulsar estas tecnologías la mejora de la productividad y de la eficiencia en las economías nacionales. Por otro lado, el pasado año la economía móvil dio empleo, de forma directa o indirecta, a 29 millones de personas en todo el mundo.

Durante los últimos años la financiación de actividades de innovación en empresas emergentes y start-ups ha alcanzado cifras record. El ecosistema digital se mueve muy rápido y son numerosos los proyectos que surgen en campos como la inteligencia artificial, la realidad extendida, los vehículos autónomos o el IoT.

Los operadores de telecomunicaciones están centrando su atención en la inteligencia artificial, un campo por ahora dominado por las tecnológicas americanas (Google, Amazon, Apple, Facebook, Microsoft e IBM) y por los gigantes chinos (Baidu, Alibaba y Tencent). El interés de las telcos va más allá de los robots conversacionales (chatbots) y los asistentes virtuales y se centra en la capacidad de la IA para promover la transformación digital de las propias empresas, el surgimiento de redes de telecomunicaciones inteligentes, la aparición de nuevos nichos de negocio y la mejora de la experiencia del cliente.

Finalmente, el informe de GSMA establece la necesidad de establecer un marco institucional adecuado que apoye el desarrollo del ecosistema digital. La legislación debe centrarse en regular los servicios que reciben los consumidores y no tanto en la empresa que los proporciona. La economía móvil que se interna en las nuevas tecnologías 5G necesitará unas políticas públicas que fomenten la innovación y la inversión. Los esfuerzos regulatorios deberán centrarse en tres ámbitos: espectro, infraestructura y economía.

martes, 5 de junio de 2018

El estado de la innovación en España

La sexta edición del informe de KPMG The Changing Landscape of Disruptive Technologies analiza, a través de entrevistas a directivos y emprendedores del sector tecnológico, el estado de la innovación alrededor del mundo. En una primera parte, establece clasificaciones generales que destacan los países, regiones, ciudades y empresas más avanzadas en este campo, mientas que en la segunda presenta una visión más pormenorizada país por país.

De esta forma, los expertos encuestados consideran que los países que presentan mayor probabilidad de albergar el nacimiento de tecnologías disruptivas de impacto global son, en primer lugar, Estados Unidos, seguido de China, India, Japón y Reino Unido.

Por otro lado, el 45% de la muestra cree posible que el epicentro de la innovación mundial abandone Silicon Valley en los próximos años y se traslade a otras regiones del mundo. Un tercio apunta que China será a medio plazo el gran nodo tecnológico del mundo.

Al ser preguntados sobre qué ciudades pueden emerger como centros de innovación en el futuro cercano, el nombre que más se repite es Shanghái en China, seguido de Tokio, Londres, Nueva York y Pekín.  Los puestos siguientes los ocupan, respectivamente, Singapur, Seúl, Bangalore, Tel Aviv y la europea Berlín.

Las empresas que lideran la innovación en el mundo son principalmente americanas: Google, Apple, Microsoft, Tesla y Amazon. Por detrás aparece mencionada la china Alibaba. En el apartado de los mayores visionarios tecnológicos surgen los nombres de Elon Musk (Tesla), Sundar Pichai (Google), Mark Zuckerberg (Facebook), Jack Ma (Alibaba), Bill Gates y Satya Nadella (Microsoft).

Al abordar el caso concreto del estado de la innovación en España, los autores del trabajo se muestran francamente optimistas: nuestro país es de los más innovadores del mundo dado que ocupa el puesto 28 de 127 países considerados dentro del Global Innovation Index 2017.

La solidez del sistema de innovación español se sostiene sobre cuatro pilares:

  1. Un buen ecosistema de I+D basado en infraestructuras, centros de investigación y servicios de apoyo.
  2. Liderazgo en tecnologías avanzadas en sectores como las telecomunicaciones, la energía, los electrodomésticos, la banca, la defensa y el control aéreo.
  3. El elevado nivel de las universidades y otros centros de investigación que es reconocido mundialmente.
  4. El asentamiento en España de las plantas de producción y los centros de excelencia de numerosas multinacionales, gracias a la elevada calidad de vida y al fácil acceso a recursos de calidad a bajo coste.
Los modelos de negocio digitales más desarrollados en España son los de comercio minorista (Business-to-Consumer) y los basados en redes sociales. El 70% de los navegantes españoles compra en Amazon y el 40% lo hace una vez al mes. El ocio y los viajes son dos de los principales sectores en los que se centra el comercio electrónico. El informe también destaca que casi 20 millones de españoles hacen uso de las redes sociales, especialmente de Facebook, YouTube, Twitter, Spotify y WhatsApp.

Por otro lado, la alta penetración de teléfonos inteligentes y de la banda ancha móvil entre la población (más de un 94% de cobertura de 4G en los hogares de acuerdo con La Sociedad Digital en España 2017) sienta las bases para el crecimiento de modelos de negocio digitales disruptivos, como el fintech, el proptech o la eSalud.

KPMG dibuja el colectivo de la start-up española con los siguientes rasgos:

  • El 77% de las mismas están en fase de seed stage, es decir, en la fase inicial de concepción de la idea de negocio, y el 55% tiene menos de tres años.
  • Los campos principales en los que trabajan las start-ups españolas son el fintech, la realidad aumentada, el diseño, el Internet de las cosas y el geoposicionamiento.
  • El desarrollo de producto está basado sobre todo en el desarrollo de software, los modelos de negocio de servicios, el software como servicio y la fabricación de dispositivos IoT.
  • Los modelos de negocio se basan sobre todo en el B2B (Business-to-Business), en el B2C (Business-to-Consumer) y en el B2B2C (Business-to-Business-to-Consumer).
 Como obstáculo a la innovación en España, el informe destaca el bajo espíritu emprendedor de la población (solamente el 5,7% de la fuerza de trabajo está interesada en emprender), que los autores achacan a factores como la excesiva burocracia, los elevados impuestos que tiene que pagar la empresa, la falta de flexibilidad del mercado de trabajo o la dificultad para acceder al capital riesgo y a los créditos bancarios.

lunes, 28 de mayo de 2018

¿Estamos preparados para el coche autónomo?

Los coches autónomos no son solo tecnología. Existen muchos otros elementos que condicionan el que algún día más o menos cercano recorran en gran número nuestras autovías. Un estudio de KPMG, Autonomous Vehicles Readiness Index, ha llevado a cabo el análisis de las condiciones que requieren este tipo de automóviles para ser viables y aporta un índice que clasifica el grado de preparación de una serie de países para acoger este fenómeno.

Este índice de preparación para la llegada de los vehículos autónomos consta de cuatro pilares:

  1. Política y legislación. Considera los siguientes aspectos: la calidad de la regulación de la nación en cuestión sobre vehículos autónomos, el haber creado un organismo específico sobre el tema dentro del área de la administración del Estado responsable del tráfico, la inversión gubernamental en infraestructura para la conducción autónoma y la puesta en marcha de proyectos piloto públicos.
  2. Tecnología e innovación. Este indicador se calcula en base a nueve variables, como, por ejemplo, las alianzas empresariales dentro del sector de la automoción, la existencia en el país de nodos de investigación y desarrollo en conducción autónoma o la inversión total en este concepto.
  3. Infraestructuras. Un agregado que parte de seis variables derivadas de investigaciones precedentes, como, por ejemplo, la cantidad de estaciones de recarga para coches eléctricos que existen, la calidad de las carreteras o el grado de disponibilidad de comunicaciones 4G.
  4. Aceptación por el consumidor. Se basa en indicadores como la cantidad de población que vive en áreas susceptibles de acoger pruebas de conducción autónoma o en otros, como las encuestas directas a la población.
Las conclusiones que extrae el informe de los veinte países analizados es que Holanda es el país mejor preparado para la llegada del coche autónomo, pues obtiene puntuaciones entre los cuatro primeros puestos en tres pilares y el número uno en el relativo a las infraestructuras.

Los Países Bajos son seguidos de cerca por otros cuatro “favoritos”:

  • Singapur, que alcanza los primeros puestos en política y legislación y en aceptación del consumidor.
  • Estados Unidos, el mejor situado en tecnología e innovación gracias a las potentes alianzas que existen entre sus empresas de automoción con otras del extranjero y/o del sector tecnológico.
  • Suecia, ostentando el segundo puesto en tecnología e innovación, con una elevada proporción de casas matrices de empresas de vehículos autónomos por habitante.
  • Reino Unido, entre los cinco primeros puestos de tres de los cuatro pilares y destacando en política y legislación y en aceptación del consumidor.
En el extremo opuesto, el estudio señala a la India, México, Rusia y Brasil, como los peores preparados para la llegada del coche autónomo.

A través de las experiencias analizadas, se pueden extraer cinco condiciones que pueden condicionar el éxito en este campo:

  1. El apoyo del gobierno y la voluntad de desarrollar un acervo legislativo en torno a la conducción autónoma.
  2. Una infraestructura viaria excelente.
  3. Un elevado grado de inversión e innovación del sector privado.
  4. Posibilidad de realizar pruebas a gran escala fruto de la existencia de una fuerte industria de automoción.
  5. Un gobierno proactivo que promueva acuerdos entre fabricantes.
 España aparece en el nada destacado puesto 15 del ranking, por debajo de Australia y por encima de China. Como hito destacado, se subraya la existencia de un plan sobre vehículos autónomos anunciado en noviembre de 2017. Por lo demás, los indicadores considerados sitúan a nuestro país entre los puestos 14 y 17 en los cuatro pilares. Entre los puntos débiles, comentar que no existen aquí empresas de tecnología de coches autónomos y que hay pocas patentes relevantes. A pesar de la buena calidad de las carreteras, baja la puntuación el no disponer prácticamente de estaciones de carga eléctrica y –según los autores del informe-, un nivel medio de cobertura 4G.

martes, 22 de mayo de 2018

El ecosistema Fintech español

El sector financiero ha sido tradicionalmente uno de los primeros en asumir la innovación tecnológica, primero, con la informatización, más tarde, ofreciendo servicios a través de Internet, y ahora, adaptándose a las necesidades de la sociedad digital. La revolución viene de la mano de empresas tecnológicas, las denominadas Fintech, cuyas soluciones financieras han hecho reaccionar a la banca tradicional, que se ha puesto a generar innovación al servicio del cliente.

El denominado ecosistema Fintech español es el objeto de estudio del informe Fintech, innovación al servicio del cliente elaborado por el Observatorio de la Digitalización Financiera Funcas-KPMG. La meta, según sus autores, es ofrecer a la sociedad una visión de las transformaciones que se están produciendo en el sector financiero de nuestro país desde la perspectiva de la oferta y de la demanda.

Un primer paso de este trabajo es definir claramente qué es una empresa Fintech, que es aquella que ofrece servicios financieros con las tecnologías más modernas. Este tipo de compañías presenta seis rasgos distintivos:

  1. Su oferta de productos financieros es totalmente online
  2. Utilizan tecnologías disruptivas, tienen estructuras flexibles y metodologías de trabajo ágiles.
  3. Se basan en una filosofía centrada en el cliente
  4. Suelen basarse en un modelo monoproducto
  5. Favorecen la inclusión financiera y la transparencia
  6. Reducen los costes de los servicios actuales
Existen unas 15.000 empresas Fintech en todo el mundo y en nuestro país hay más de 300, que emplean a más de 3.500 trabajadores y que facturan más de 100 millones de euros. España es el 6º país del mundo en número de Fintechs y el 5º en cuanto al uso que hacen las personas de este tipo de servicios.

Las empresas tecnológicas centradas en aplicaciones financieras han actuado como catalizador de la digitalización de las entidades financieras y de la sociedad, favoreciendo la inclusión financiera y la democratización de los servicios, mediante unas políticas de innovación centrada en el cliente.

Aunque en un principio se produce una fuerte competencia entre las start-ups tecnológicas y la banca tradicional, actualmente ambas partes consideran más positivo y más rentable el aliarse y colaborar.
Curiosamente, tras producirse el tándem de cooperación entre la banca y las tecnológicas, aparecen en el horizonte del sector financiero nuevos agentes externos que pueden convertirse en competencia a medio plazo: las GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) y las BAT (Baiudu, Alibaba, Tencent).

Para comprender la estructura del sector, la Asociación Española de Fintech e Insurtech clasifica las empresas en doce verticales:

  • Asesoramiento y gestión patrimonial.
  • Finanzas personales. Comparar productos financieros y optimización de finanzas personales.
  • Financiación alternativa. Préstamos sin garantía, Crowdlending y Crowdfunding.
  • Crowdfunding/lending sobre activos o bienes tangibles.
  • Servicios transaccionales/divisas. Se trata evitar los costes de la intermediación bancaria.
  • Medios de pago. Entidades que prestan medios de pago electrónicos.
  • Infraestructura financiera. Entidades dedicadas a la mejora de la tecnología existente para la prestación de servicios financieros.
  • Criptocurrencies y blockchain.
  • InsurTech. Tecnología aplicada al sector seguros.
  • Identificación online de clientes.
  • Big data. Generar servicios aprovechando los datos.
  • Neobanks y Challenger Banks. Bancos 100% digitales que utilizan el smartphone o las redes sociales para relacionarse con sus clientes.

Las empresas fintech españolas de acuerdo con el informe basan principalmente su modelo de negocio en los servicios de pago (76% del total) y en menor medida en servicios gratuitos (21%), teniendo poco peso por ahora los servicios freemium (3%).

Los ingresos vienen principalmente de las comisiones por la prestación de servicios financieros (45%), por el pago por uso (25%) y por las comisiones de transacciones (25%).

Finalmente, de todas las empresas Fintech encuestadas para este estudio, el 75% contempla a los bancos tradicionales como colaboradores y solamente una cuarta parte los concibe como competidores.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Economía de los Datos: la riqueza de la era digital

Los datos se han convertido en un factor de producción de cualquier proceso económico actual. Aunque en estado bruto, el dato carece a priori de valor, a través de su tratamiento, procesamiento y análisis científico se puede convertir en conocimiento útil y original. Nunca antes se pudieron interpretar los datos como podemos hacerlo hoy gracias a las innovaciones en big data y en Ciencia de los Datos.

Economía de los Datos. Riqueza 4.0 es una nueva publicación de Fundación Telefónica dirigida por Emilio Ontiveros y coordinada por Verónica López Sabater (Analistas Financieros Internacionales) que persigue exponer la capacidad de innovación que se le presenta a las personas, las empresas y las Administraciones públicas, a partir de la explotación inteligente del dato.

La Economía de los Datos puede definirse como el conjunto de iniciativas, actividades y/o proyectos cuyo modelo de negocio se basa en la exploración y explotación de las estructuras de bases de datos existentes (tradicionales y procedentes de nuevas fuen-tes) para identificar oportunidades de generación de productos y servicios.

En términos de generación de valor, el big data puede desarrollar un mayor conocimiento sobre el perfil del cliente, una reducción en los costes mediante la detección y la resolución de ineficiencias y la creación de nuevos productos y servicios de informa¬ción o la implantación de nuevos negocios.

La data science, que engloba métodos computacionales, matemáticos y estadísticos, nos permite responder a preguntas dentro del marco empresarial aplicando el método científico, pasando de la teoría a la práctica, describiendo, anticipando y prediciendo sucesos y prescribiendo acciones.

Según la Comisión Europea, se estima que la Economía de los Datos en la Unión Europea ascendía a un valor de 272.000 millones de euros en 2015. McKinsey estima que el PIB de la economía europea podría incrementarse en 2,5 billones en 2025 si alcanzara un mayor potencial, especialmente en las empresas más retrasadas en términos de digitalización. En el caso de Estados Unidos, McKinsey estima que el Internet de las Cosas, la analítica de datos y las plataformas de talento online podrían añadir 2,2 billones de dólares al PIB de la economía americana en 2025.

El 70% de las empresas financieras del mundo declara que ya han hecho proyectos big data, enfocados, principalmente, en el conocimiento profundo de los clientes, la mejora de sus modelos de propensión a la adopción de sus productos, el análisis de riesgos o la detección de fraude de diferentes tipos, como en transacciones con tarjetas de pago o peticiones de préstamos.

En el caso del sector telecomunicaciones, aproximadamente el 60% de las organizaciones está realizando proyectos big data para analizar la movilidad de sus usuarios, entender cómo están conectados, mejorar sus campañas de marketing o realizar comunicaciones personalizadas gracias a la información geográfica que tienen.

En los medios de comunicación el principal uso del big data está relacionado con la recomendación personalizada de contenidos y la creación de nuevos productos basados en datos, y un 73% de estas empresas declara estar inmerso en este tipo de proyectos.

En España, el 84,8% de las compañías está realizando proyectos big data o tiene planes inminentes para hacerlo.

En América Latina, los países donde más se está apostando por el desarrollo de esta tecnología son Brasil, México y Argentina, donde más de un 75% de las empresas declara que es estratégico para ellas, está realizando proyectos o tiene planes para llevarlos a cabo en los dos próximos años.

Finalmente, es importante destacar que la Economía de los Datos puede convertirse en una fuente de creación de empleo, especialmente a través de la demanda que realiza de nuevos perfiles profesionales.

lunes, 7 de mayo de 2018

Los ecos de 2001 (y V): nuestros hermanos mayores del cosmos

Para celebrar los 50 años de la película de Stanley Kubrick 2001: una odisea del espacio me gustaría analizar a través de una serie de artículos algunos conceptos y elementos del film y su vigencia o relación con este mundo de la primera mitad del siglo XXI. En concreto, temas como las visiones de entonces del futuro tecnológico, el desarrollo de la inteligencia artificial y su relación con el ser humano, el transhumanismo o la búsqueda de vida extraterrestre.

A pesar de sus aires filosóficos, 2001 es una película de extraterrestres. El eje central de la acción describe la intervención en la evolución humana de inteligencias superiores, desde la prehistoria hasta el salto evolutivo que protagoniza el astronauta Bowman en la última secuencia del film.

No obstante, se trata de una película de extraterrestres atípica, pues es una película de extraterrestres sin extraterrestres. En efecto, no aparece ningún ser de otro mundo en todo el metraje y solamente hacen patente su presencia las inteligencias superiores a través del monolito negro, que es el verdadero protagonista del guion.

El director Stanley Kubrick le explicó al escritor Joseph Gelmis en una entrevista realizada en 1969 el porqué de esta ausencia de iconografía alienígena. El equipo de rodaje debatió largo y tendido sobre cómo presentar a los extraterrestres de una forma absolutamente rompedora y alucinante, pero al final se llegó a la conclusión de que «no se puede imaginar lo inimaginable». Deciden por tanto representar la inteligencia de otros mundos desde un punto de vista simbólico y artístico, un monolito negro, que en palabras de Kubrick «tiene en sí mismo algo de arquetipo jungiano y a la vez es un ejemplo muy fiel de ‘arte minimalista’».

De alguna forma, los entes superiores extraterrestres son un equivalente a dioses. El mismo Kubrick dijo en 1968: «Diría que el concepto de Dios está en el corazón de 2001, pero no cualquier imagen tradicional antropomórfica de Dios». No es extraño que una civilización tecnológica “actualice” el culto religioso tradicional tiñéndolo de tecnología. No son pocas las personas que sustituyen la fe en los dogmas de las religiones por la creencia en seres galácticos que nos visitan con asiduidad y que interfieren en nuestras vidas.

Pero dejando de lado las seudoreligiones basadas en extraterrestres, lo cierto es que la ciencia lleva desde el siglo pasado realizando esfuerzos serios por encontrar y comunicarse con seres de otros mundos. El proyecto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) comenzó en la década de los setenta analizando señales de radio procedentes del cosmos buscando inteligencia y enviando a su vez mensajes que puedan ser descifrados e interpretados por civilizaciones avanzadas (que por lo menos hayan llegado a dominar la radioastronomía).

Por otro lado, tanto las sondas Pioneer 10 y 11 como las Voyager 1 y 2 albergan mensajes sobre la Tierra por si algún día son encontradas por seres extraterrestres inteligentes. Las dos primeras llevan una placa con grabados sobre el aspecto del hombre y de la mujer y la posición del planeta Tierra en el Sistema Solar, mientras que las Voyager contienen un disco con música y sonidos de nuestro planeta.

Uno de los campos más activos en la actualidad en la búsqueda de vida fuera de la Tierra es identificar y analizar exoplanetas, es decir, planetas que giran en torno a otras estrellas. En concreto, se trata de estudiar grandes cantidades de estrellas para desentrañar si cerca de ellas orbitan planetas con características parecidas a las de la Tierra. En este sentido, recientemente se ha puesto en órbita el satélite TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) cuya misión consiste en analizar más de 500.000 estrellas durante los próximos dos años con el objeto de identificar posibles cambios de la luz procedente de estos astros, que puedan implicar que un planeta ha cruzado entre la estrella y la Tierra.

¿Llegaremos algún día a conocer a nuestros hermanos mayores del cosmos?

 
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