jueves, 12 de noviembre de 2009

Bibliotecas infinitas (o casi)

"He peregrinado en busca de un libro, acaso del catálogo de catálogos..."
Jorge Luis Borges. La Biblioteca de Babel.

Leyendo sobre la web semántica o Web 3.0, que parece ser que es la evolución natural y predecible de la actual web social o 2.0, me ha venido a la cabeza aquel relato de Borges, La Biblioteca de Babel, que describe una biblioteca infinita o en cualquier caso, lo suficientemente grande para que resulte imposible recorrerla entera y conocer todo su contenido. Según el narrador, "la Biblioteca es tan enorme que toda reducción de origen humano resulta infinitesimal" y se sugiere que dicha biblioteca es una metáfora del propio universo.

Algo se parece Internet, o la web a secas, a ese vasto laberinto de libros; la información crece exponencialmente minuto a minuto y los nuevos contenidos se generan por todo el mundo, dando la impresión de que el mundo virtual o digital, no tiene límites, o volviendo a la parábola de Borges, "la Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono (los anaqueles de los libros), cuya circunferencia es inaccesible".

La web actual está basada en el lenguaje HTML que define la sintaxis (código), es decir, la forma de mostrar los documentos. El HTML puede describir un documento de la web pero no su contenido, por ejemplo, al hacer una búsqueda con Google o cualquier otro buscador. Esto nos supone que las búsquedas de información requieren un tedioso examen de links y posterior filtrado cuando el término introducido no es lo suficientemente  explícito o directo. En el ejemplo de la Biblioteca de Babel, supondría poder contar con un bibliotecario que te supiese indicar qué libros por su título y descriptor podrían satisfacer tu demanda. pero te daría una lista bastante amplia de referencias y tú tendrías que repasar uno a uno los volúmenes para encontrar lo que buscas

Por el contrario, la web semántica (el significado) permite comunicarse a los ordenadores entre sí e interpretar el significado de los documentos y objetos distribuidos por la red. De esta forma los agentes inteligentes persiguen la información sin mediación humana y los resultados de una búsqueda son exactamente los que queremos. Volviendo a los pasillos de la Biblioteca, sería equivalente a que, entre la inmensidad de vólumenes, el bibliotecario nos supiese decir qué libro exacto tiene una foto del Palacio de la Magdalena de Santander, a las cinco de la tarde de un lunes de mayo tomada desde la fachada sur, y nos encontrase el ejemplar en segundos.

No entraré en los tecnicismos relacionados con los lenguajes de programación que soportarán la web semántica, OWL, RDF, XML, porque yo solamente entiendo de estos temas intuitivamente. Pero lo cierto es que supondrá otro gran paso adelante en el universo de las redes el que al realizar una búsqueda como por ejemplo "Barbie+50 euros", te devuelva catálogos con el juquete de Mattel por ese precio, sin estar  mezclados con páginas de meretrices que ofrecen sus servicios por tarifas equivalentes.

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