jueves, 3 de mayo de 2012

La innovación frugal abre nuevos mercados (o recupera los perdidos)

Recientemente me tropezado con el término “innovación frugal”, que aunque nuevo para mí se lleva utilizando ya cierto tiempo, a juzgar por los distintos textos que he leído al respecto. Si lo asociamos a los países emergentes, intuitivamente podemos esbozar su significado, que está relacionado con el desarrollo de productos más baratos. A modo de ejemplo, la compañía General Electric ha creado en su laboratorio de Bangalore un electrocardiógrafo portátil, el Mac 400, que funciona con baterías y puede transportarse en una mochila. Pero lo más sorprendente es su precio: 800 dólares frente a los 2.000 que cuesta uno convencional.

La innovación frugal es un concepto utilizado en la India y en otras naciones emergentes para definir un tipo de innovación que minimiza los costes al crear soluciones frugales para mejorar un producto o servicio, o para crear otros nuevos. Básicamente, se trata de diseñar y fabricar para sociedades y poblaciones de bajo poder adquisitivo que no se pueden permitir los precios de la producción procedente del mundo desarrollado.

Pero no se trata solamente de rediseñar los productos. Esta forma de innovación implica replantear los modelos de negocio y los procesos productivos para achicar los costes de tal manera que la empresa pueda llegar a un mayor número de clientes, que suelen quedar fuera de alcance de los productos convencionales por limitaciones de renta. Hay que asumir que se deben estrechar los márgenes de beneficio para poder incrementar significativamente el volumen de negocio. Las compañías en estos países parten de la identificación de las necesidades del consumidor para desarrollar productos muy simples, que prescinden de elementos superfluos, a muy bajo coste.

Abundan los ejemplos de este tipo de productos en la literatura especializada, como puede ser una incubadora para bebés construida con repuestos de automóviles, que se vende al 5% del precio de una normal, y que puede llegar a salvar la vida de 2,5 millones de niños en el mundo en desarrollo.

Mitali Sharma, especialista en I+D de Accenture, establece las siguientes premisas que deben cimentar un proceso de innovación frugal:

  • El consumidor es el que nos guía. No centrarse en ser el más barato o el más cool, sino en crear valor para el consumidor, que debe ser la principal orientación.
  • Introducir restricciones. Ya sean de inputs físicos o de tiempo, siempre hay que trabajar bajo la premisa de un sistema de escasez de recursos.
  • Practicar la innovación abierta. Abrir el proceso de innovación a buenas ideas de terceros procedentes del exterior de la empresa.
  • Valorar la flexibilidad y la agilidad sobre la estructura. El proceso debe focalizarse en el consumidor no en la estructura de la empresa. Las compañías deben estar dispuestas a adaptarse continuamente y a replantearse sobre la marcha su modelo de negocio.
  • Énfasis en la comercialización. Este tipo de empresas no esperan a realizar un gran despliegue comercial para desvelar su producto y buscan socios para acelerar la comercialización del producto, por ejemplo llevando a cabo experimentos sobre el terreno en mercados acotados y/o experiencias piloto.

Considero que el concepto de innovación frugal tiene un interés sobresaliente, no sólo para las economías emergentes, sino también para los países que como España están sufriendo la crisis a través de la pérdida de poder adquisitivo de la población. El reto para la empresa es desarrollar productos y servicios que pueda comprar esa población empobrecida. Se acabaron los tiempos del lujo y el diseño.

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