jueves, 18 de septiembre de 2014

La industria europea que emerge de la crisis

A pesar de que el fantasma del estancamiento económico recorre Europa, las autoridades comunitarias ya utilizan en sus informes económicos expresiones como “ahora que la UE emerge de la recesión”, haciendo gala de un optimismo no compartido por las propias sociedades de los Estados miembro. En cualquier caso, resulta loable que se dediquen a estudiar cómo ha quedado el sistema productivo europeo tras el cataclismo y que propongan medidas para reflotar el tejido empresarial, como hace el informe de la Comisión European Competitiveness Report 2014, que lleva el subtítulo Helping Firms Grow.
 
A lo largo de 230 páginas este trabajo realiza una radiografía bastante pormenorizada del estado de situación de la economía de Europa en el marco geoeconómico global en el que nos movemos actualmente, detectando tanto amenazas como ventajas.
 
Dentro de éstas últimas, los autores postulan que la fortaleza competitiva de la zona europea no ha resultado dañada por la crisis. Seguimos manteniendo una fuerza de trabajo muy cualificada, una importante vocación exportadora y ventajas comparativas asociadas con la especialización en segmentos de producción complejos y de alto valor añadido.
 
La explicación a la caída del peso de la industria dentro del valor añadido se debe no tanto a su pérdida de importancia relativa dentro de la economía como a la caída de los precios industriales respecto a los de los servicios. A pesar del proceso de reindustrialización en marcha, éste puede no llegar a compensar el efecto sobre el PIB de la bajada de los precios.
 
Se percibe una falta de crédito financiero, debido a imperfecciones del mercado, que puede estar frenando el lanzamiento de proyectos económicos altamente viables, especialmente entre la pequeña y mediana empresa. La pyme europea no suele entrar en mercados exteriores y sus relaciones internacionales se limitan a la exportación.
 
En el campo de la innovación, el informe reconoce que la innovación de productos tiene un fuerte efecto en el crecimiento del empleo, tanto en la industria como en los servicios, mientras que los de la innovación organizativa y de procesos son insignificantes. En épocas de de boom económico la innovación crea empleo y en las de crisis ayuda a preservarlo.
 
La energía en Europa se plantea como un problema que afecta a la competitividad de las exportaciones. Los precios de la electricidad y del gas son más elevados que los de otras zonas del mundo, principalmente por los impuestos, los gravámenes y los costes generados por las redes. La mejora en la eficiencia energética llevada a cabo por las empresas europeas no ha conseguido contrarrestar el efecto negativo de la subida de los precios energéticos sobre la competitividad.
 
Ante este panorama, la Comisión Europea recomienda apuntalar la reconstrucción de Europa desde las fortalezas identificadas:
 
  1. La ventaja competitiva en numerosos productos de exportación, tanto en los de alta intensidad tecnológica, como los farmacéuticos, como los de media intensidad, como maquinaria o el sector químico.
  2. La proporción de productos intermedios domésticos (fabricados en Europa) en las exportaciones europeas es elevada, alrededor de un 85% del valor añadido, y superior al de otros países de fuerte vocación exportadora como Corea.
  3. Las exportaciones europeas se caracterizan por un mayor grado de sofisticación y complejidad que los productos exportados por otros países.
  4. La exportación europea lleva asociada una elevada proporción de mano de obra muy cualificada en su producción.

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