martes, 26 de enero de 2010

Waiting for the Great Leap Forwards

Se veía venir. Ya están arreciando las críticas sobre el Plan Escuela 2.0 del Gobierno, ese de regalar ordenadores a cada estudiante para introducir los centros escolares españoles en la Sociedad de la Información de una vez por todas. Algo que, por más que resulta necesario y urgente, había que haber pensado con más calma, aunque parezca una contradicción.

Básicamente, el problema es que la tecnología es un componente esencial del proceso de modernización, pero no el único, y entiendo que, al meter una pizarra electrónica en un aula o un conjunto de PCs portátiles, así sin un plan estructurado de formación para profesores y alumnos,- no tanto en la mecánica instrumental de los artilugios sino en su utilización como soporte del proceso de enseñanza y aprendizaje, así como unas directrices metodológicas de adaptación de los nuevos medios al currículo-, los docentes y los chavales deben sentirse como los primates del comienzo de la película de Kubrick  "2001: Odisea del Espacio", cuando despiertan y se encuentran frente al monolito extraterrestre. Dicho esto sin ánimo de ofender y con todos los respetos, pues aunque hay profesores y profesoras que son usuarios avanzados en TIC, todos los estudios realizados en este campo destacan el bajo nivel de penetración tecnológica que presenta el sector.

El Gran Salto Adelante que pretende promover el Ministerio de Educación, parafraseando a Mao Tse Tung y a Billy Bragg , no se puede producir en estas condiciones.

Se ha criticado que los ordenadores vienen vacíos pero se anuncia que el Gobierno quiere cerrar un acuerdo con Microsoft, además de con editoriales especializadas en libros de texto, para llenar de contenidos educativos los equipos, y en consecuencia, las aulas. Deberían saber que existen innumerables recursos educativos gratuitos desperdigados por Internet y que, lejos de reproducir los libros de texto impresos en formato digital o malgastar recursos económicos en licencias de la enciclopedia Encarta por poner un ejemplo, el proceso de cambio se centra en que el docente y sus alumnos aprendan a desarrollar sus propios materiales de aprendizaje a través de las aplicaciones que ofrecen las TIC.

Para ello no hace falta comprar el último programa pijo al uso; una aplicación para preparar  presentaciones como Powerpoint, en sus equivalentes gratuitas de Open Office o Google Docs, con la metodología  pedagógica adecuada es más que suficiente para comenzar a transformar el proceso de enseñanza. Pero además existen recursos especializados como JClick, programas gratuitos para crear mapas conceptuales, plataformas para crear tus propias redes sociales, como Ning, servicios que permiten crear blogs a los que se les puede dar una orientación educativa (como este mismo, Blogger) ...y así hasta el infinito y más allá, pues los recursos que ofrece Internet no tienen límites.

Así que, básicamente, el problema parece ser que las autoridades nacionales no han comprendido que el esfuerzo hay que centrarlo en la orientación y la formación, y que no hace falta esclavizarse con proveedores de marcado carácter monopolístico para acometer las reformas que demanda la educación. Es curioso que la naturaleza rebelde y levantisca de los Gobiernos autonómicos, sean del color que sean, les ha llevado en muchos casos a renunciar a estos pactos con el Diablo Gates, o con diversos demonios menores, y a crear sus propias plataformas educativas en software libre: LliureX (Comunidad Valenciana), Guadalinex (Andalucía), Molinex (Castilla-La Mancha), LinEx (Extremadura), Max (Comunidad de Madrid)... Ellos sí que saben lo que se hacen.


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