jueves, 7 de abril de 2011

Superávit cognitivo


El 25 de abril vuelve a Madrid el profesor Clay Shirky para hablar de su nuevo libro “Cognitive Surplus” (Superávit cognitivo), una obra que sigue la estela de las anteriores que ha publicado en el análisis de los efectos de las redes en las vidas de las personas y en la forma de operar de las organizaciones.

Shirky, que estuvo ya en Fundación Telefónica en diciembre de 2009 (su conferencia completa se puede ver aquí) para hablar de su publicación anterior “Here Comes Everybody”, es profesor adjunto en la Universidad de Nueva York en el programa de Telecomunicaciones Interactivas y colaborador habitual de   conocidos medios como Wired o The New York Times.

En este caso, Clay Shirky ha centrado su tesis sobre lo que el denomina “superávit cognitivo”, según la cual en la actualidad gran parte del tiempo que dedicaban los estadounidenses a formas de ocio pasivo, como ver la televisión, están siendo redirigidas hacia el desarrollo de actividades creativas en Internet, como participar en  Facebook y Twitter, escribir en blogs o editar y subir fotografías y vídeos a sitios como Flickr y YouTube. La paradoja del fenómeno es que este tipo de acciones no persiguen ningún fin lucrativo, que no deja de ser una motivación esencial del ser humano, sino que se llevan a cabo porque sí, por el puro placer de realizarlas.

El modelo de sociedad altamente tecnificado que emergió tras la Segunda Guerra Mundial en EE.UU. y que posteriormente fue extendiéndose al resto de países industrializados dotó al trabajador de una cantidad de tiempo libre muy superior a la de cualquier época anterior. El auge de la televisión en las décadas de los años cincuenta y sesenta estableció una forma de ocio pasiva que, a juicio de Shirky, llevó a malgastar ese superávit de tiempo que recibieron las personas. Sin embargo, algo está cambiando: cada vez en mayor medida la gente va dejando de lado la televisión para dedicarse a Internet, volcando el “superávit cognitivo” tanto en actividades más o menos frívolas, como en compartir y crear conocimiento o en participar en causas relacionadas con el activismo político y/o social. El autor expone el siguiente ejemplo cuantitativo: todos los artículos, comentarios y labores de edición que conlleva en la actualidad la Wikipedia han supuesto alrededor de 100 millones de horas de trabajo humano, que aunque parece mucho no lo es tanto si se compara con el número de horas que pasan anualmente los estadounidenses frente a la televisión, 200 billones de horas.

Y lo mejor de todo este fenómeno es que la gente hace cosas en la red porque son interesantes, sin buscar en general una contraprestación monetaria, por lo menos inmediata, y porque implican relacionarse con otras personas, muchísimas más de las que un ser humano normal puede gestionar de forma física pero que son fácilmente manejables en el entorno digital.

Los grados de participación en la red los expuso Josh Bernoff, autor del libro “Groundswell”, en la ponencia que este mismo año ofreció en Fundación Telefónica (que también se puede ver completa aquí), que el ordena en los siguientes perfiles:

- Joiners
  • Mantienen perfiles en redes sociales
  • Visitan páginas en redes sociales

- Collectors
  • Utilizan agregadores RSS
  • Añaden etiquetas (tags) a sitios web y fotos
  • Votan on line por webs

- Critics
  • Postean valoraciones de bienes y servicios
  • Comentan en los blogs ajenos
  • Participan en foros
  • Aportan o editan artículos en wikis

- Conversationalists
  • Postean regularmente en Twitter
  • Mantienen actualizadas sus páginas en redes sociales

- Creators
  • Tienen su propio blog
  • Publican en sus propias páginas web
  • Suben vídeos creados por ellos
  • Suben música/audio creado por ellos
  • Escriben artículos o historias y las postean


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