martes, 5 de julio de 2011

¿Y si los nativos digitales no fuesen tan listos después de todo?

Vale, el título de este post es muy sensacionalista, pero viendo cómo caen las visitas al blog en verano, algo hay que hacer para llamar la atención. Hablando en serio, uno de los grandes mitos del gran circo 2.0 es el de los denominados nativos digitales, un neologismo de moda para definir a aquellas personas que han nacido y crecido dentro de una sociedad digital, a los que los expertos en economía digital suponen habilidades personales y profesionales superiores en muchos aspectos a las de las generaciones precedentes. El tecnólogo Alejandro Piscitelli habla de la “generación Einstein”, que en sus palabras es un perfil que “domina en estos momentos los medios de producción digital: sus miembros son más rápidos y más listos que los de las [generaciones] anteriores”. Sin embargo, diversos estudios y publicaciones parecen demostrar lo contrario.

En el número 83 de la revista TELOS,  Julian Pindado expone dentro del artículo “La necesidad de una alfabetización mediática” pruebas empíricas de las limitaciones cognitivas de los nativos digitales. El autor cita un estudio elaborado por Nielsen Norman Group sobre usabilidad en Internet, cuyas sorprendente conclusión es que los adolescentes quedaron por debajo de los adultos en cuanto a capacidad de utilización de la red. El trabajo atribuye estos decepcionantes resultados a tres factores:

  1. Insuficiente capacidad de lectura en los jóvenes.
  2. Estrategias de búsqueda menos sofisticadas.
  3. Un nivel de paciencia bastante menor.

Pindado plantea en su artículo la diferencia entre la cultura tradicional, basada en el razonamiento lógico, que dota al individuo de un marco conceptual que ordena si concepción del mundo, y la denominada cultura-mosaico, asociada al uso de medios digitales, que se compone de la “yuxtaposición de fragmentos en los que ninguna idea es necesariamente general y muchas parecen ser importantes”. Esta fragmentación de la información conlleva una incapacidad del sujeto para asimilar y ordenar los conocimientos recibidos, en suma, una incapacidad para construir un sistema de referencias culturales que enmarque su visión de la realidad.

El autor pone como ejemplo el que a menudo cuando se pide a los adolescentes que resuman un texto se limitan a subrayar las frases más significativas y a componer un puzzle con ellas, como un reflejo inconsciente de la función cortar/pegar de los ordenadores.

Todo esto parece estar avalado por los resultados del informe PISA sobre la capacidad de lectura digital, realizado a alumnos de 15 años,  que concluye que este colectivo, a pesar de  estar familiarizado con la tecnología, tiene serias dificultades para navegar con éxito por la red. El tema es tan grave que se llega a afirmar que “pueden tener complicado completar sus estudios y, después, buscar y solicitar un empleo, rellenar formularios para pagar sus impuestos e incluso reservar un billete de tren”.  Esto afecta al 17 por ciento de los alumnos de 15 años de 19 países, pero en España el porcentaje asciende al 23 por ciento.

En suma, muchas de las habilidades digitales proceden de la cultura analógica: la capacidad comprensiva a la hora de leer un texto, la selección de fuentes fidedignas de información y su integración… En palabras del profesor Vidal-Abarca de la Universidad de Valencia “La competencia digital no se reduce a ser hábil en redes sociales como Facebook o Twitter o pasar mucho tiempo en Internet. El buen lector digital sabe evaluar la credibilidad de las fuentes de información, integrar informaciones diversas o navegar estratégicamente. Algunas de estas competencias están también en la lectura en papel. El sistema educativo y la sociedad en general tienen un reto importante: la alfabetización digital”.

Finalmente, los nativos digitales tampoco salen muy bien parados desde la perspectiva laboral. Las conclusiones de un estudio realizado por Forrester y Citrix Online de alguna forma pone de nuevo en duda la supuesta superioridad y habilidad de los denominados “nativos digitales” (en el estudio la Generación Y) para desenvolverse en el mundo digital. Una de las principales conclusiones del informe es que “Los trabajadores de la Generación X – y no los de la más joven Generación Y – constituyen la mayoría que utiliza los medios sociales para trabajar, seguidos de cerca por los “Baby Boomers” de 55 años en adelante.” Cuando menos resulta sorprendente esta afirmación, habida cuenta de que se nos vende la supremacía digital de aquellos que ya han nacido en la era de las TIC.

El estudio de Forrester destaca las siguientes conclusiones:

  • La Generación Y es la menos proclive a compartir información de trabajo vía mensajes de texto, videoconferencia o videochat, en comparación con las precedentes.
  • La Generación Y utiliza menos los medios sociales para trabajar.
  • La Generación Y tiende a prestar menos atención en las reuniones. Este punto hace referencia a la falta de capacidad para mantener la atención provocada por el uso intensivo de redes sociales para fines personales y de videojuegos.
  • La Generación Y valora menos la eficacia de las reuniones.
  • La Generación Y tiende a usar menos el contacto visual.

No entramos a debatir la validez de los resultados de este informe, pero consideramos que habría que tratar con mucha cautela muchos de los mitos 2.0 que asumimos como dogmas de fe.

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