jueves, 5 de abril de 2012

¿Se librará América Latina de la crisis?

“La crisis es mundial, pero acá no hay crisis”, afirmó el dramaturgo uruguayo Gabriel Calderón en la última reunión anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) celebrada en Montevideo. Lo cierto es que la economía de la región ha conocido un comportamiento ejemplar en la década pasada, manifestado por un crecimiento del PIB en 2010 del 6,2%, cuando EE.UU. y Europa se sumergían hasta el cuello en los pantanos de la crisis. Lleva ya tiempo hablándose en informes y artículos de un despegue definitivo del continente liderado por Argentina, Chile, Brasil, Perú y Colombia, que cambiaría para siempre su papel en el escenario geoeconómico mundial.

Sin embargo, debemos ser cautelosos antes de lanzar las campanas y los fuegos artificiales al vuelo.   De acuerdo con los datos que ofrece la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los países de Latinoamérica ya han comenzado a mostrar síntomas de desaceleración en sus tasas de crecimiento económico, que bajó al 4% en 2011 y que presenta una previsión del 3,7% para este año.

A la hora de diseñar posibles escenarios de futuro para la economía de América Latina hay que tener en cuenta factores exógenos, es decir relativos al entorno global, y otros endógenos o propios de la estructura socioeconómica y política de las naciones de la región.

Dentro del primer grupo, el principal condicionante es China, dependiendo de cómo aguante el dragón los efectos de la crisis en Europa y EE.UU., podremos hablar de lo que pase en los países latinoamericanos. La razón es que las principales locomotoras de la región, situadas todas ellas en Sudamérica, tienen fuertemente orientadas sus relaciones internacionales hacia Asia, principalmente a través de la exportación de materias primas, a diferencia de  los países de Centroamérica y de México, que continúan concentrando sus flujos económicos internacionales con EE.UU.  Los pronósticos del BID esbozan en este sentido dos escenarios posibles:

  • Empeora la situación en Europa y la desaceleración de China sin que la situación en EE.UU. se deteriore. En este caso la economía de América Latina se estancaría en 2012.
  • La crisis Europea se prolonga más allá de este año, la economía China contrae su crecimiento todavía más y EE.UU. también empeora. Este supuesto implicaría una caída del PIB latinoamericano del 3%.

Por otro lado, hay que temer las amenazas procedentes de las propias estructuras económicas de las naciones de la región, que en solitario o asociadas a la economía global pueden poner en jaque la década prodigiosa de América Latina. Son las siguientes:

  1. Un elevado nivel de inflación derivado de las subidas continuadas de los precios internacionales de las materias primas, algo que ya se está sufriendo parcialmente en Colombia o Argentina con los altos precios de la gasolina. Es un problema asociado a la especialización de estas economías en la exportación de materias primas.
  2. La apreciación de los tipos de cambio de las monedas locales fruto de las ingentes entradas de capital extranjero en los países en cuestión, que supondría una perdida de competitividad para sus  exportaciones. Lo que se llama vulgarmente morir de éxito: lo comparativamente atractivo de estas naciones atrae flujos de capital con la consecuente subida de los tipos de cambio.
  3. La incertidumbre y volatilidad que reina en los mercados financieros internacionales, algo funesto para el comercio internacional que requiere un entorno estable, y particularmente preocupante para países de acentuada vocación exportadora.
  4. Los reducidos precios de las importaciones de productos básicos conllevan que se olvide y deje de lado el impulso a la producción industrial local, lo que se deriva en una desindustrialización de la producción latinoamericana.
  5. La desigualdad social y económica característica de los países de América Latina: un 31% de la población total malvive en la pobreza.
  6. Políticas fiscales y recaudatorias regresivas e ineficientes: se recauda mal y los que más tienen que pagar no pagan.
  7. Un nivel de inversión comparativamente bajo y a todas luces insuficiente. Latinoamérica invierte un 22,9% del PIB frente al 35% de Asia.
  8. La violencia en las sociedades de estos países constituye un factor de degradación económica.
  9. El marco de relaciones económicas con China, es decir, la forma de concretar y dar forma a las relaciones económicas.
  10. La falta de integración regional entre los países: solamente el 17% de las exportaciones se quedan en el continente, mientras que el comercio de los países asiáticos entre sí asciende al 45%.

Por lo tanto podemos concluir que no son pocas las incertidumbres que amenazan el éxito económico futuro de Latinoamérica. El problema es que no todas las variables están en manos de los dirigentes de los países dado que hay temas cruciales que pertenecen al devenir de un mundo globalizado.

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