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domingo, 22 de mayo de 2011

Una España que muere y otra España que bosteza

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Antonio Machado

Ha resultado una semana apasionante la precedente, en la que hemos visto florecer un movimiento de reacción ciudadana en numerosas ciudades españolas demandando un cambio, una democracia mucho más participativa y directa, que realmente se preocupe de los problemas de las personas de la calle. La respuesta masiva a la llamada del movimiento 15M nos ha pillado a todos por sorpresa, incluido el estamento político, y a mí en concreto me ha costado bastante tiempo ordenar mis ideas al respecto, de hecho aún sigo aturdido y confuso, pero me gustaría compartir algunas reflexiones sobre el tema.

Quiero dejar claro por adelantado que me parece muy positivo que la gente salga a la calle a defender sus derechos y a decir estoy aquí y tengo algo que decir. Prefiero vivir en una sociedad que cree en la utopía que en una inmovilista; prefiero vivir en un país que sueña antes que en uno que dormita.  Pero todo ello me ha sugerido una serie de ideas, acaso algo inconexas y deslabazadas, que resumo a continuación.

Generaciones del miedo.  España ha cambiado de forma notable en los últimos cuarenta años. La nación en la que se han criado gran parte de los jóvenes acampados en las plazas es muy distinta de aquella en la que crecimos los que nacimos a finales de los sesenta del siglo pasado, con un antiguo régimen dando sus últimos coletazos y una democracia frágil, inestable y constantemente amenazada. La transición supuso una negociación, un consenso entre las distintas fuerzas y tendencias sociales para construir algo nuevo y distinto, que alejase para siempre la idea de la dictadura. Pero las generaciones que vivimos esa época siempre hemos vivido atormentados por fantasmas: la España de la represión, de la Guerra Civil; la España clerical bajo palio de los crucifijos en las aulas y las beatas rezando la novena. Y nos aferramos a las instituciones y al sistema nacidos en 1978 como a un talismán para ahuyentar la posible vuelta de una dictadura, para poder mirar hacia un futuro distinto del pasado. Es por ello que cualquier cosa que atente contra el sistema democrático establecido, aunque sea pacífico y constructivo, inconscientemente nos produce recelo y un cierto temor inconsciente.

Pero como decía el sábado pasado el sociólogo Ignacio Urquizu en un magnífico artículo de “El País”, citando a Jefferson, ninguna generación debería tener que vivir bajo las reglas del juego democrático establecidas por generaciones precedentes. Entiendo por tanto que la juventud, y por extensión todo aquel que se adhiere al movimiento, pongan en tela de juicio un sistema que, aunque útil y valido en el pasado, en el presente no ofrezca soluciones, o por lo menos, no las esperadas.

Importancia de la economía. En algo en lo que no coincido con el manifiesto redactado por los acampados es en que se pueda separar la economía, las decisiones económicas, de la vida política y social. Será una deformación profesional como economista que soy, pero entiendo que todo colectivo humano siempre se ha encontrado sujeto a un sistema de asignación de recursos, desde el comunismo primitivo de la prehistoria al que aluden en sus obras autores como Samir Amin. Toda idea o acción social y política conlleva una decisión económica, desde defender la educación pública y universal hasta el promocionar energías renovables. Estoy de acuerdo en cambio en que hay que buscar el equilibrio entre la eficiencia económica y la optimización del bienestar de la mayoría. Olvidarse de la gestión eficiente de los recursos económicos puede llevar al desastre, como se ha demostrado en el caso de los países con regímenes de socialismo real: los sistemas acaban estrangulados y su crecimiento lastrado.

Cambio estructural. Y hablando de economía, como ya he sugerido de forma tímida y desordenada en algunos posts que he publicado este año, creo que más que una ante recesión transitoria estamos inmersos ante un cambio estructural del capitalismo mundial, o utilizando la terminología marxista, ante un nuevo modo de producción capitalista. Esto viene a cuento porque está determinando uno de los principales problemas que alimentan las quejas ciudadanas: el desempleo. Ojalá me equivoque, pero pienso que no es cuestión de que crezca o no la economía, véase la  actividad productiva y empresarial, sino que en el nuevo sistema económico que se está gestando, por lo menos en los países occidentales, el crecimiento va a necesitar muchísima menos mano de obra que el modelo anterior, es decir, que sobran trabajadores. Se producirá lo mismo que antes pero con mucha menos mano de obra.

Las principales causas de este fenómeno, muy a grandes rasgos, son, por una parte, la revolución tecnológica que estamos viviendo – y no me refiero solamente a las TIC-, que automatiza y simplifica muchos procesos productivos; por otro lado, la globalización y la deslocalización de las unidades de producción de los países desarrollados a países en desarrollo con estructuras de costes más bajas; y finalmente, los cambios en la división internacional del trabajo, que supone el paso de un modelo tradicional en el que los países en desarrollo producían materias primas y los países desarrollados productos manufacturados, a un nuevo esquema en el que determinadas naciones de Asia y América Latina se convierten, o están en vías de convertirse, en plataformas de exportación de productos industriales y de servicios especializados.

El impacto de estas transformaciones sobre el desempleo en los países desarrollados puede ser brutal, especialmente entre la mano de obra con un nivel de cualificación bajo o mediano. Es verdad que hay sectores de actividad económica intensivos en tecnología con un alto potencial de crecimiento (TIC, biotecnología, energías renovables…), pero está por ver su capacidad de generación de demanda mano de obra, y en cualquier caso, requieren perfiles muy cualificados y especializados, no tan abundantes en el mercado de trabajo español. El grueso de la población desempleada podría quedar sujeta a los vaivenes coyunturales de sectores tradicionales como la construcción o el turismo.

Falta de capacidad de maniobra de los gobiernos. Nos guste o no, vivimos en un mundo global. Esto quiere decir que ni ahora Don José Luis, ni mañana Don Mariano cuando gane las elecciones, tienen un control y una capacidad de decisión absolutos sobre todas las variables que afectan a la economía de nuestro país. Habitamos un sistema económico mundial excesivamente sensible, en donde cualquier factor, a lo mejor no demasiado trascendental, puede convulsionar las economías de los países en una reacción en cadena. Creo que era Paul Krugman el que comentaba hoy domingo en su artículo de “El País” que el tema de las hipotecas tóxicas de EE.UU. en proporción tenía muy poco peso sobre el sistema financiero, y sin embargo se ha montado la gorda. O como me comentaba mi amigo Juan el viernes, por el hecho de que un señor, que coincide que es el Director General del FMI, salga de la ducha de su habitación de hotel sexualmente excitado (mi amigo Juan lo ilustró de forma algo más explícita), y acose a una camarera, se genere una crisis financiera y política a escala mundial, aunque sea a corto plazo, indica que algo raro pasa aquí.

Los gobiernos cada vez tienen menor control sobre las herramientas de gobierno. En nuestro caso, toda la política monetaria que afecta a España la dirige el Banco Central Europeo; además ésta y otras instituciones europeas influyen en distintos aspectos de la política fiscal y en la aplicación de medidas sociales. Los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial…)  también meten baza, aunque solamente sea mediante consejos y elaborando informes tenebrosos sobre el futuro de nuestra economía y lo mal que lo hacemos todo; el amigo americano, en este caso Obama, también mete las narices en nuestros asuntos cuando lo considera conveniente; y finalmente, agencias de calificación como Moody´s, pueden hacernos mucho daño al emitir juicios sobre nuestra solvencia y capacidad de endeudamiento. No defiendo la gestión de Zapatero, pero hay que reconocer que no lo ha tenido fácil.

En conclusión, que veo como un fenómeno esperanzador los movimientos ciudadanos pero creo que nos toca estudiar a fondo las normas y el funcionamiento del brave new world que nos ha tocado vivir.

jueves, 3 de diciembre de 2009

People have the power


Esta gaviota de la uves dobles es el símbolo de la resistencia de los internautas ante lo que establece el anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible en relación a Internet, en concreto, la posibilidad de bloquear webs que alojen o faciliten sin permiso vínculos a ficheros sujetos a derechos de autor, como películas, música o videojuegos. Después de una intensa mañana de intercambio de opiniones, quejas y chascarrillos en Twitter, se está fraguando una verdadera respuesta ciudadana frente a lo que el colectivo de habitantes de las redes considera un atentado contra la libertad de expresión y relación que subyacen en la propia filosofía de Internet.

El origen de la revuelta está en un manifiesto, firmado por eminentes blogueros y  variopintas personalidades del mundo de los unos y los ceros, que en pocas horas fue reproducido en innumerables blogs y medios digitales de ésta nuestra España. El documento en cuestión plantea como premisa que los derechos de autor no pueden eclipsar libertades ciudadanas tan elementales como la de expresión, y que la limitación del acceso a Internet o el cierre de servidores y webs no puede quedar en manos de una comisión designada por el Gobierno, ajena por completo al Poder Judicial.

Ante la viralidad que ha adquirido el citado escrito a través de las redes de esta España nuestra, la Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde,  ha tenido a bien invitar a parte de los firmantes esta mañana al Ministerio para explicarles, aclararles más bien, los pormenores y la inocuidad de la iniciativa. Con lo que no contaba la buena señora era con el perfil friki-twitter de sus interlocutores, que se han dedicado, a lo largo de toda la reunión, a difundir vía dicha red de microblogging, las conversaciones que se han desarrollado en la sala, de forma que todos los twitteros hemos tenido acceso en tiempo real a las deliberaciones.

A medida que se veía que el encuentro derivaba en desencuentro, la red ha empezado a echar humo. Sirva como ejemplo que la página de Facebook creada para apoyar el Manifiesto, ha acumulado en una sola mañana  más de 45.000 fans, y el tag creado en Twitter, #manifiesto, no para de vomitar exabruptos y cuchufletas sobre el tema.

Finalmente, a última hora de la mañana se han convocado manifestaciones -esta vez presenciales- en distintas ciudades españolas para protestar contra el anteproyecto de ley a las 20:00 de mañana viernes. De las redes a las calles, de los virtual a lo físico. No sé si tendrá alguna trascendencia, pero el fenómeno de la revolución de los internautas está resultando apasionante, y en cualquier caso, ha ocupado los titulares de las principales cabeceras digitales durante toda la mañana (El País incluso ha reproducido el hashtag del Manifiesto de Twitter en su portada on line, reflejando en tiempo real todos los comentarios de los iracundos cibernautas).






miércoles, 2 de diciembre de 2009

Manifiesto "En defensa de los derechos fundamentales en Internet"

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…
 1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y
que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
 
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