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miércoles, 19 de agosto de 2015

El pensamiento heterodoxo del profesor Ha-Joon Chang: la economía como dogma de fe

La verdad es que tengo bastante olvidado este blog por culpa de mi desmedida afición a las violas da gamba y laúdes y por las distintas colaboraciones que llevo a cabo con Las Dos Castillas, El Diario Fénix y Drugstore Magazine. Todo ello no quiere decir que ya no me interese la economía ni el momento tan fascinante como terrible que está viviendo el mundo, es sólo que no encuentro tiempo para escribir. Pero temas hay a patadas...

El caso es que como ando bastante desconectado del mundillo económico se me había pasado por alto la figura de Ha-Joon Chang, profesor de Cambridge y una de las mentes más lúcidas y consecuentes del pensamiento actual, a juzgar por las declaraciones que realiza en una entrevista que le hicieron a principios de agosto. En este post me gustaría resumir las principales opiniones que vertió que chocan bastante con ese pensamiento único al que nos tiene sometidos la mediocridad intelectual del FMI y de las autoridades europeas.

La economía no es una ciencia. Yo siempre había defendido que la economía no es una ciencia exacta, como las matemáticas, pues está teñida de juicios de valor, pero Ha-Joon Chang va más allá afirmando que es una ilusión pensar que una disciplina basada en valores éticos y posiciones políticas puede generar axiomas científicos.

La principal consecuencia de hacer creer que la economía es una ciencia es que sus postulados adquieren la categoría de dogma, de verdades irrefutables, como que la tierra gira alrededor del sol, impidiendo que pueda haber distintas explicaciones de una misma cosa. Pero Chang nos recuerda que hay hasta nueve escuelas de pensamiento económico, cada una con su particular explicación de la realidad.

La economía ha sido deliberadamente convertida en una disciplina compleja para excluir la participación democrática en la toma de decisiones.  Todo profesional plantea su profesión como mucho más compleja de lo que es para que su trabajo no parezca demasiado fácil (¿alguna vez habéis cambiado el mecanismo de la cisterna del inodoro? Lo puede hacer cualquiera sin necesidad de llamar a un fontanero), y en el caso de la economía se ha conseguido en las últimas décadas que parezca algo tan difícil de entender que es mejor dejar la toma de decisiones en manos de los expertos. Sin embargo son decisiones que afectan directamente a nuestra vida cotidiana y deberíamos como ciudadanos tener el derecho y el deber de participar en el debate.

Las políticas que ha impuesto la denominada troika en Europa para salir de la crisis son buen ejemplo de lo anterior. Las medidas de austeridad se han presentado como la única alternativa posible excluyendo cualquier otra opción o posibilidad de debate.

El origen financiero de la crisis ha sido disfrazado de fiscal. O en otras palabras, el descontrol y las burbujas del sistema financiero mundial son la causa de la crisis, pero se ha conseguido hábilmente que la culpa recaiga sobre el excesivo endeudamiento de los gobiernos nacionales. En el momento en que empieza a caer el crecimiento económico los gobiernos comienzan a aumentar el gasto público con la intención de revitalizar la economía y entonces efectivamente incurren en un fuerte endeudamiento.

Y la solución viene dada por aplicar políticas de austeridad y de recorte del gasto público en vez de realizar una reforma financiera que puede evitar el desencadenamiento de otra crisis similar, algo que  Ha-Joon Chang considera que puede ocurrir en breve a la vista de lo que está ocurriendo en el mercado de valores chino que ha caído un 20% en tan sólo cuatro semanas.

El euro no fue una buena idea. Chang coincide con otros economistas heterodoxos al criticar la moneda única europea en un área compuesta por países con tantas disparidades económicas y en los que no existe una movilidad efectiva de fuerza de trabajo ni una política fiscal común. Cuando han llegado los problemas, tradicionalmente los países de productividad más baja devaluaban su moneda para ganar en competitividad en los mercado internacionales, pero eso es algo que ya no pueden hacer porque la política monetaria está dirigida por el Banco Central Europeo y no por los gobiernos de los Estados miembros. Por tanto, la única solución para mejorar la competitividad se basa en bajar los salarios y recortar el gasto público, lo que profundiza el estancamiento económico.

Por otro lado, el comportamiento de los Estados miembros (el más reciente ejemplo es el de Alemania en relación con el rescate griego) pone en evidencia que no estamos en el proyecto común europeo que soñaron Delors y Monnet, y que parecía florecer durante los años ochenta y noventa, sino en un patio de colegio en el que impera la ley del más fuerte y los prejuicios.

La solución a la crisis griega pasa por la cancelación de la deuda.  Ha-Joon Chang considera que la cancelación de parte de la deuda griega es la única salida. Desde el punto de vista de la responsabilidad, considera que tan culpable es el que se endeuda como el que presta, y que los bancos que compraron deuda griega prestaron irresponsablemente y no están pagando por su error. Desde una perspectiva práctica, no tiene sentido decirle a un país que si no tiene ingresos que recorte gastos. En una economía todos los agentes (administración, empresas, familias...) están interrelacionados de forma que si uno recorta sus gastos está recortando los ingresos de otro, creando una cadena de empobrecimiento.

Con las medidas de austeridad la crisis va para largo. Chang vaticina que la situación de estancamiento y crecimiento débil continuará los próximos años hasta que surjan voces críticas que demanden un cambio en las medidas de política económica. No considera los “logros” que nos  están vendiendo como una salida de la crisis. En sus palabras:

“En los últimos siete años, la economía estadounidense, en términos per capita, ha crecido a un ritmo de 0,4% anual, cuando las llamadas dos décadas perdidas de Japón, la renta per capita subió a un ritmo del 1%. ¿Qué tipo de recuperación es esa? Al final de 2014, en la mitad de los países de la OCDE no se había alcanzado la renta per capita de 2007”.

jueves, 18 de septiembre de 2014

La industria europea que emerge de la crisis

A pesar de que el fantasma del estancamiento económico recorre Europa, las autoridades comunitarias ya utilizan en sus informes económicos expresiones como “ahora que la UE emerge de la recesión”, haciendo gala de un optimismo no compartido por las propias sociedades de los Estados miembro. En cualquier caso, resulta loable que se dediquen a estudiar cómo ha quedado el sistema productivo europeo tras el cataclismo y que propongan medidas para reflotar el tejido empresarial, como hace el informe de la Comisión European Competitiveness Report 2014, que lleva el subtítulo Helping Firms Grow.
 
A lo largo de 230 páginas este trabajo realiza una radiografía bastante pormenorizada del estado de situación de la economía de Europa en el marco geoeconómico global en el que nos movemos actualmente, detectando tanto amenazas como ventajas.
 
Dentro de éstas últimas, los autores postulan que la fortaleza competitiva de la zona europea no ha resultado dañada por la crisis. Seguimos manteniendo una fuerza de trabajo muy cualificada, una importante vocación exportadora y ventajas comparativas asociadas con la especialización en segmentos de producción complejos y de alto valor añadido.
 
La explicación a la caída del peso de la industria dentro del valor añadido se debe no tanto a su pérdida de importancia relativa dentro de la economía como a la caída de los precios industriales respecto a los de los servicios. A pesar del proceso de reindustrialización en marcha, éste puede no llegar a compensar el efecto sobre el PIB de la bajada de los precios.
 
Se percibe una falta de crédito financiero, debido a imperfecciones del mercado, que puede estar frenando el lanzamiento de proyectos económicos altamente viables, especialmente entre la pequeña y mediana empresa. La pyme europea no suele entrar en mercados exteriores y sus relaciones internacionales se limitan a la exportación.
 
En el campo de la innovación, el informe reconoce que la innovación de productos tiene un fuerte efecto en el crecimiento del empleo, tanto en la industria como en los servicios, mientras que los de la innovación organizativa y de procesos son insignificantes. En épocas de de boom económico la innovación crea empleo y en las de crisis ayuda a preservarlo.
 
La energía en Europa se plantea como un problema que afecta a la competitividad de las exportaciones. Los precios de la electricidad y del gas son más elevados que los de otras zonas del mundo, principalmente por los impuestos, los gravámenes y los costes generados por las redes. La mejora en la eficiencia energética llevada a cabo por las empresas europeas no ha conseguido contrarrestar el efecto negativo de la subida de los precios energéticos sobre la competitividad.
 
Ante este panorama, la Comisión Europea recomienda apuntalar la reconstrucción de Europa desde las fortalezas identificadas:
 
  1. La ventaja competitiva en numerosos productos de exportación, tanto en los de alta intensidad tecnológica, como los farmacéuticos, como los de media intensidad, como maquinaria o el sector químico.
  2. La proporción de productos intermedios domésticos (fabricados en Europa) en las exportaciones europeas es elevada, alrededor de un 85% del valor añadido, y superior al de otros países de fuerte vocación exportadora como Corea.
  3. Las exportaciones europeas se caracterizan por un mayor grado de sofisticación y complejidad que los productos exportados por otros países.
  4. La exportación europea lleva asociada una elevada proporción de mano de obra muy cualificada en su producción.

lunes, 8 de septiembre de 2014

La economía en el limbo: calma sin viento en las velas

A nadie se le escapa a estas alturas que esta crisis en la que nos vemos inmersos desde 2007 no es un fenómeno coyuntural y que está transformando los cimientos del mundo que heredamos del -en la distancia ordenado comparado con estos tiempos-, siglo XX.

En las crisis cíclicas a las que estábamos acostumbrados ya hace un puñado de años que hubiésemos empezado a ver los brotes verdes en la forma de crecimiento de los agregados de la producción y del empleo. Pero siete años después, las economías afectadas, pues recordemos que la crisis solamente ha afectado a una parte del orbe, combinan signos positivos titubeantes con señales que nos llevan desde el desconcierto al miedo.

En la región europea, y tras grandes avisos por parte de los expertos, la autoridad monetaria ha comprendido por fin que el peligro no está en un repunte de la inflación –bendito sea, si fuese fruto de una vigorosa reactivación de las macromagnitudes-, sino en el estancamiento prolongado y la deflación, ese fantasma que hasta hace bien poco parecía estar relegado al universo de la leyenda urbana. Como decía Paul Krugman en un reciente artículo:
“Europa, que está en peor situación económica que durante la década de 1930, se encuentra sin lugar a dudas atrapada en un torbellino deflacionario, y es bueno saber que el BCE es consciente de ello. Pero puede que la revelación haya llegado demasiado tarde. No está nada claro que las medidas que hay ahora sobre el tapete sean lo bastante contundentes para invertir el sentido de esa espiral deflacionaria.”
Antaño, el escenario económico que manejábamos solamente tenía dos posiciones: o la recesión destructora de empleo y de actividad comercial, o el crecimiento firme. Ahora nos encontramos con una tercera situación, un limbo en donde la crisis como tal parece superada pero en el que el motor económico no acaba de arrancar. No se destruye empleo, pero tampoco se crea en grandes volúmenes. El PIB evoluciona positivamente, pero creciendo tímidamente, como con apatía.

Desde la orilla europea miramos con envidia al vecino atlántico de enfrente, viendo cómo allí parecen solucionar nuestra mayor preocupación, que es el desempleo desbordado. Pero lo cierto es que los analistas norteamericanos también están preocupados y desconcertados por una situación a todas luces anómala.

El número de julio de The Economist expresa esta inquietud en el artículo Jobs are not enough, argumentando que, aunque la evolución positiva del mercado laboral en EE.UU. está acercando a la economía nacional al pleno empleo (en junio la tasa de paro bajo hasta el 6,1%, la más baja de los últimos seis años), el Producto Interior Bruto cayó un 2,9% en su tasa anual en el primer trimestre. Parece una contradicción que una recuperación de la tasa de ocupación tan relevante no vaya asociada a un potente crecimiento de la economía.

El artículo reconoce que la actividad económica a corto plazo depende en gran medida de los vaivenes de la demanda y que ésta ha sufrido una severa contracción en los últimos años, tanto por la parte de las familias como por la del Estado. Pero también afirma que a medio y largo plazo la capacidad nacional para crecer se basa en la cantidad y la calidad de la mano de obra, siendo esta última medida en términos de la productividad del trabajo.

Pues bien, teniendo en cuenta que la producción nacional (numerador) ha disminuido y que la masa de trabajadores ocupados ha aumentado (denominador), llegamos a la conclusión de que la productividad laboral ha caído significativamente. En teoría este factor hipoteca el crecimiento futuro del país.

La recuperación de las cifras positivas del mercado de trabajo en EE.UU. se achaca en el artículo a factores estructurales, en principio no asociados a la mejora de la producción (que no se ha producido), como la jubilación de los primeros baby boomers o a que los jóvenes amplíen su periodo formativo retrasando su entrada al mundo laboral. Además se ha restringido la entrada de mano de obra inmigrante al país. Son elementos que reducen la oferta de mano de obra.

Las expectativas del crecimiento anual de la mano de obra entre 2010 y 2030 son del 0,3%, menos de un tercio de las tasa de las dos décadas anteriores.

Claramente, todos estos indicios de situaciones anómalas, según los cánones que manejábamos, presentan un cambio estructural en marcha, la aparición de un nuevo orden mundial que todavía no acertamos a vislumbrar, pero cuyos rasgos desconcertantes ya estamos sufriendo.

sábado, 19 de abril de 2014

El marcador de la innovación de las regiones europeas


Las regiones españolas no destacan precisamente por su vocación innovadora a juzgar por los resultados que expone el último informe Regional Innovation Scoreboard de la Comisión Europea. Los datos nos sitúan claramente en el furgón de cola del tren europeo con unos resultados bastante discretitos.

El  Regional Innovation Scoreboard (RIS) presenta una comparativa en capacidad innovadora de 190 regiones de la Unión Europea, Suiza y Noruega. Los resultados se resumen en una clasificación que agrupa a las regiones en cuatro grupos según su esfuerzo innovador: Líderes en innovación, Seguidores en Innovación, Innovadores moderados e Innovadores modestos.

A grandes rasgos, la metodología RIS reposa sobre un conjunto de indicadores regionales que se agrupan en tres epígrafes: Facilitadores de la innovación (recursos humanos, niveles educactivos de la población, sistema científico, financiación del I+D...), Actividades de las empresas (inversión en innovación, alianzas y emprendimiento, patentes...) y Resultados (niveles de innovación de la pyme, efectos económicos de la innovación...).

Cada país participante en el estudio es dividido por regiones que en el caso de España coinciden con  las 17 comunidades autónomas, Ceuta y Melilla. De las 190 regiones consideradas, 34 se sitúan en el grupo de cabeza de los líderes, 57 en el de Seguidores, 68 en los moderados y 31 en el de los modestos.

Atendiendo a los resultados de nuestro país, observamos que ninguna región española engrosa la categoría de Líder innovador y que solamente 2 son consideradas como Seguidoras, que son el País Vasco y Navarra. El grueso de regiones se encuentra en el grupo de los innovadores moderados y 4 de ellas, Baleares, Ceuta, Melilla y Canarias, en el de innovadores modestos.

Estos resultados nos colocan en el puesto 16 de la lista de 24 países encabezada por Suiza, Suecia, Dinamarca, Alemania y Finlandia, que cuentan con la mayoría de sus regiones en el grupo de Líderes de innovación. A la cola se sitúan Rumanía y Bulgaria, cuyas regiones son mayormente del cuarto grupo, el de los modestos.

El estudio RIS realiza también un análisis sobre el efecto de la financiación con fondos comunitarios sobre la capacidad innovadora de las regiones y vuelve a crear una tipología regional:

  1. Líderes en absorción del Programa Marco. Son regiones con una participación de media-alta a muy alta en el 7 Programa Marco de I+D.
  2. Líderes en el uso de los Fondos Estructurales para actividades tecnológicas y de investigación.
  3. Líderes en el uso de los Fondos Estructurales para el desarrollo de servicios de apoyo a la innovación empresarial y comercial.
  4. Usuarios de los Fondos Estructurales para apoyar prioridades de todo tipo relacionadas con la investigación y el desarrollo tecnológico.
  5. Usuarios de bajo nivel de los Fondos Estructurales. Aquellas regiones que presentan una tasa baja de dedicación de los Fondos Estructurales para apoyar actividades de I+D.
Y si le ponemos banderas a cada uno de los grupos anteriores, nos encontramos que en el primero estarían mayormente las regiones de países como Suecia, Austria y Alemania; en el segundo repetiría Alemania y aparece Portugal; en el tercero Francia, Italia, Portugal y Suecia; en el cuarto Reino Unido, Alemania, Francia e Italia: y finalmente, en el quinto Francia, Polonia, Italia y España.

lunes, 10 de marzo de 2014

Tendencias, retos y tecnologías para la educación superior


El proyecto NMC Horizon Report lleva desde 2002 identificando tendencias tecnológicas susceptibles de tener impacto en la educación en el corto y medio plazo. Aborda por separado los distintos niveles educativos, la superior, la primaria y secundaria y la educación museística.

En esta ocasión tratamos el trabajo dedicado a la educación superior publicado este mismo año, Horizon Report: 2014 Higher Education Edition, cuyos vaticinios están basados en las opiniones de numerosos expertos de 13 países de 6 continentes.

Básicamente se les preguntó acerca de las tecnologías que consideran tendrán relevancia en los próximos cinco años de cara a la enseñanza, el aprendizaje o la investigación creativa. También se pide su opinión sobre las tendencias que afectarán a las instituciones centradas en la enseñanza y en su forma de abordar el proceso educativo, y finalmente, a qué retos se enfrentarán dichas instituciones.

El resultado de la encuesta se plasma en el informe en tres bloques diferenciados:
  • Tendencias clave que aceleran la adopción de tecnología en la educación superior.
  • Desafíos significativos que pueden impedir la adopción de tecnología en la educación superior.
  • Desarrollos tecnológicos relevantes en tecnología educativa para la educación superior.
A continuación voy a describir sucintamente los puntos expuestos por los autores del informe dentro de cada una de las categorías:

Elementos que pueden acelerar la adopción de tecnología:

La creciente ubicuidad del los medios sociales. La espectacular penetración social que han manifestado las redes sociales hace pensar en que tendrán un impacto decisivo en la educación superior a corto y medio plazo, aunque todavía se desconoce la forma que su presencia en las aulas adquirirá. El experto Alejandro Piscitelli ya ha realizado conjeturas a este respecto en su obra El proyecto Facebook y la posuniversidad (Fundación Telefónica, 2010) 

Integración de aprendizaje on line, híbrido y colaborativo. Los modelos híbridos de enseñanza superior implican combinar las clases presenciales en los campus universitarios con el refuerzo del aprendizaje on line (cuyo paradigma reciente son los cursos masivos a través de Internet, MOOC en las siglas anglosajonas). Pero la creciente socialización de Internet implica que el aprendizaje on line es cada vez menos individual y más colaborativo.

Aprendizaje guiado por los datos. Una de las aplicaciones del Big Data es la analítica de datos, la analítica web, aplicada a la enseñanza. El estudiante que aprende on line va dejando un rastro de información a su paso que puede ser monitorizado y examinado para adaptar, mejorar y sobre todo personalizar, los procesos educativos.

El cambio del estudiante consumidor al estudiante creador. La tecnología al acceso de todo el mundo permite que el papel del estudiante universitario evolucione de consumidor pasivo de contenidos a creador de los mismos, a través del uso del vídeo, la infografía, proyectos colectivos de crowdsourcing…

Aproximaciones ágiles al cambio educativo. Emergen nuevas aproximaciones al funcionamiento de las instituciones educativas basadas en el liderazgo y en la emprendeduría. Son conceptos importados del mundo de la empresa que contribuyen a hacer más eficiente tanto la gestión de las instituciones educativas como los procesos de enseñanza de los alumnos.

Evolución del aprendizaje on line. Se espera una importante evolución del los sistemas de aprendizaje on line guiada por el proceso de innovación tecnológica y por haberse convertido en un medio accesible para todo el mundo.

Pero el informe también identifica retos que hay que superar para garantizar la penetración tecnológica en la educación superior:

Falta de preparación y cultura digital en las facultades, los profesores universitarios no salen preparados de la universidad para impartir clases apoyadas en TIC.

La enseñanza proporciona unas recompensas relativamente bajas, comparadas por ejemplo con la investigación.

Nuevos modelos educativos compiten con los tradicionales, como por ejemplo, los MOOC.

Las experiencias innovadoras en educación raramente son escalables para alcanzar a la mayoría de las instituciones y alumnos.

El exceso de demanda de estudios universitarios pone en jaque al sistema actual incapaz de garantizar los recursos y el apoyo necesario para gran parte de los alumnos.

La relevancia del sistema universitario actual se ve amenazada por los modelos emergentes intensivos en tecnología y a menudo basados en contenidos gratuitos.

Por último, el informe Horizon detecta las tendencias tecnológicas que mayor impacto pueden tener sobre la educación en un futuro cercano:

El aula invertida: el estudiante aprende en base a proyectos prácticos basados en la resolución de problemas, utilizando vídeo, podcasts y todo tipo de contenido multimedia. Se trastoca la relación tradicional profesor-alumno pues el primero guía y apoya individualmente pero no imparte lecciones magistrales.

Analítica de aprendizaje: el poder del Big Data orientado a extraer información de cada alumno y personalizar su proceso educativo.

Impresión en 3D: supone una evolución de los sistemas de diseño asistido por ordenador.

Gamification: cada vez en mayor medida se percibe el juego como una técnica de aprendizaje altamente efectiva.

Cuantificación del individuo: la posibilidad de medir nuestra actividad cotidiana con dispositivos portables, aunque por ahora ha arraigado con fuerza en el campo de la salud y el deporte, también puede tener impactos significativos en actividades educativas.

Asistentes virtuales: tecnologías que mejoran los tradicionales interfaces hombre-máquina basadas en el reconocimiento de voz y de gestos, así como en dispositivos inteligentes.

martes, 28 de enero de 2014

Recetas para vivir en una sociedad digital


Nos hemos despertado en este siglo XXI en el seno de una sociedad digital. A los que venimos del siglo pasado, de un mundo de cines con películas de celuloide, de música en discos de vinilo y de televisiones en blanco y negro con sólo dos canales que además no emitían todo el día, todo esto nos coge con el paso un poco cambiado a veces.

Esta sociedad en red requiere de los ciudadanos las denominadas  ”competencias digitales”, es decir, una serie de hábitos, conocimientos y habilidades, que permiten que saquemos el mayor partido de la tecnología, tanto en nuestra vida profesional como en la esfera personal.

En este sentido, la Comisión Europea acaba de publicar los resultados del programa DIGCOMP: A Framework forDeveloping and Understanding Digital Competence in Europe, que entre otras cosas se ha ocupado de definir con bastante precisión las citadas competencias digitales.

Tenemos por tanto la lista de cosas que una persona que se precie de pertenecer a este siglo debería saber hacer al entrar en el proceloso mundo de las redes de comunicaciones. Son básicamente cinco áreas de actividad: información, comunicación, creación de contenidos, seguridad y solución de problemas.  Veamos pues qué deberíamos saber hacer todos.

En relación con la categoría información, el europeo moderno debe poder buscar, navegar y filtrar información, evaluarla, y finalmente, almacenarla y extraerla cuando resulte necesario.

Las habilidades basadas en la comunicación exigen entender y saber utilizar en los diversos canales de comunicación digital, compartir información y conocimiento en las redes, participar de la ciudadanía en línea, saber colaborar en equipos virtuales a través de canales digitales, y finalmente y relacionado con el “saber estar”, dominar la etiqueta en Internet y gestionar adecuadamente la propia identidad digital.

Por otra parte, la creación de contenidos hace alusión a aspectos como saber desarrollar contenidos en distintos formatos multimedia, elaborar nuevos productos digitales en base a otros ya existentes, comprender y respetar las licencias y los derechos de autor, y tener conocimientos de programación.

El cuatro epígrafe está relacionado con la seguridad e implica conocer los riesgos de las redes y los medios para protegernos, saber proteger los propios datos personales en Internet, y evitar conductas que puedan suponer riesgos para la salud física y mental o para el medio ambiente.

Finalmente, el informe establece que el ciudadano de la era digital debe saber resolver problemas técnicos que se le presenten; identificar necesidades y posibles soluciones y herramientas para ellas; innovar y crear productos multimedia, y por último, saber ver las propias carencias en términos de conocimientos y habilidades tecnológicas para desarrollar aquellas que nos faltan.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Sobre la capacidad para atraer, retener y perder talento de España

La empresa de gestión de los recursos humanos Adecco ha creado un indicador que denomina Índice de Competitividad del Talento Global (GTCI en sus siglas en inglés), que pretende medir y comparar la capacidad de los países para atraer y retener el talento.

Esta métrica, que en la edición actual del estudio ha sido aplicada a 103 naciones, es construida por 48 variables que se agrupan en torno a seis pilares: Facilitadores, Captación, Crecimiento, Conservación, Trabajo y Formación Profesional y Conocimiento Global.

Pues bien, según el GTCI los países que lideran la atracción y retención de talento son Suiza, Singapur y Dinamarca. De hecho, solamente hay dos países no europeos entre los diez primeros puestos del ranking, el ya citado Singapur y los EE.UU.

España como os podéis imaginar no ocupa un puesto muy destacado en el palmarés, teniendo en cuenta que en la actualidad no sólo no atraemos talento foráneo sino que perdemos a muchos jóvenes bien cualificados. Estamos en la posición 35 de la lista con una puntuación seis puntos por debajo de la media del índice.

Analizando los resultados en función de los pilares de variables, España obtiene mejores resultados en Captación y en el de Crecimiento, mientras que flaquea en Trabajo y Formación Profesional y Facilitadores.

El epígrafe Captación mide aspectos como el grado de apertura al exterior y el grado de apertura interna a fenómenos externos, así como la movilidad social. Aquí destacamos en variables como la apertura interna a la diversidad, la tolerancia a la inmigración o en la cantidad de mujeres parlamentarias, como indicador de la movilidad de género.

Por su parte, Crecimiento, en el que también presentamos buenos resultados relativos, tiene en cuenta aspectos relacionados con la formación. En este apartado sobresalimos por la calidad de nuestras escuelas de negocios (es verdad que son de las mejores del mundo) y por la cantidad de población con estudios superiores.

Por otro lado, nuestras debilidades en el campo del Trabajo y Formación Profesional están en relación con el alto nivel de desempleo juvenil y con la relación entre paga y productividad laboral.

En el grupo de variables que engrosan Facilitadores nuestro país presenta problemas relacionados con la baja flexibilidad del mercado de trabajo.

Aparte de las citadas, destacamos positivamente en un par de variables más,  como en la densidad de médicos (puesto 8) y en la productividad laboral por empleado (puesto 17 del ranking).

jueves, 14 de noviembre de 2013

El culto al crecimiento: capitalismo para el pobre y socialismo para el rico

El discurso político y económico actual parece el dogma de una de esas cutres sectas de culto alienígena: no os preocupéis de todas las tribulaciones por la que estáis pasando porque los extraterrestres bajarán a
rescataros… a pesar de que por ahora no haya ni rastro de ellos.

Es una comparación brillante que establece Umair Haque en el blog de Harvard Business Review, preguntándose si realmente está fallando el capitalismo, a juzgar por cómo está cayendo en picado el nivel de vida de las personas (él habla de la situación en Estados Unidos, pero gran parte de Europa no está mucho mejor), o si “alguien” nos está tomando el pelo y nos está vendiendo explicaciones igual de inconsistentes que las basadas en conspiraciones alienígenas.

El artículo enumera las nefastas consecuencias que emergen de la política económica actual, que aunque referidas a los EE.UU.,  son igual o peores en nuestro continente:

  • Una clase media que desaparece después de una década perdida.
  • Una generación igualmente perdida en la juventud.
  • Las rentas medias llevan dos décadas estancadas.
  • Después de una crisis brutal, la economía parece recuperarse, pero el 1% más rico de la sociedad se hace con el 95% de las ganancias.
  • Miles de personas se enfrentan al desempleo y la pobreza.
  • La movilidad social está bajo mínimos y descendiendo.
  • Incluso la esperanza de vida al nacer está bajando.

Según Haque, esto no es absoluto un régimen capitalista, sino una mezcla tóxica de un capitalismo brutal y darwinista (en términos de selección natural) y de socialismo para los ricos, que no hacen más que recibir rescates, exenciones fiscales, subsidios y privilegios. ¿Nos suena verdad? Aquí también hemos sacrificado los sistemas de redistribución de la renta, que garantizan la protección de los más desfavorecidos, para salvar a un sistema financiero corrupto e ineficiente. Y todo para que encima se rían en nuestra cara…

El sistema actual lo define Umair Haque como “Crecimientismo” (Growthism), un dogma de fe que postula que el crecimiento se debe defender a toda costa, por encima de cualquier otro principio, por el bien de las sociedades. Perseguir el  crecimiento justifica cualquier cosa: la supresión de derechos sociales que se suponían inalienables, espionaje masivo, atacar objetivos indiscriminadamente con drones (aviones no tripulados), ejércitos y fuerzas de seguridad privadas… Todo lo que antes hubiéramos considerado fascista y antidemocrático.

Ha supuesto, en Estados Unidos y Europa, renunciar a los principios de progreso y bienestar social que nos han guiado desde 1945, y que con todos los fallos, supusieron una palanca que impulsó la igualdad de oportunidades y también la bonanza económica, al generar un consumo de masas que estimulaba la demanda de productos de cada vez mayor valor añadido.

El Crecimientismo es opuesto a los derechos humanos y políticos porque le suponen obstáculos para lograr sus fines; es por tanto antidemocrático. Pero como es un credo indiscutible merece que las libertades y los principios de la Revolución Francesa sean sacrificados en la hoguera. Sin embargo, el crecimiento no es un fin en sí mismo sino un medio para alcanzar la prosperidad que no es otra cosa que unos estándares de vida lo más elevados posible para la mayor parte de la población. En palabras del autor:

“A good education; transport; energy; healthcare; community; food; all these and more are the foundations of real prosperity. Real prosperity isn’t a supergadget in every pocket...while educational attainment, income, wealth, community, opportunity, and life expectancy are dropping, while insecurity, loneliness, poverty, and inequality are skyrocketing”.

“Una Buena educación; transporte; energía; un sistema sanitario; comunidad; alimentación; todo esto y más es el fundamento de la verdadera prosperidad. La verdadera prosperidad no es un superdispositivo en cada bolsillo… cuando los logros educativos, la renta, la riqueza, el espíritu comunitario, las oportunidades y la esperanza de vida están cayendo, mientras la inseguridad, la soledad, la pobreza y la desigualdad se disparan”.

El culto al crecimiento es igual de falso que la alquimia: el oro que creemos obtener sigue siendo plomo. Como en los cultos alienígenas, los extraterrestres nunca llegan para salvarnos, siempre hay alguna excusa para ello, y el engaño persiste porque se basa en la fe indiscutible.

¿Lograremos salir de esta caverna?

jueves, 24 de octubre de 2013

Los nativos digitales: no es oro todo lo que reluce

Por fin leo algo sensato relativo a los jóvenes y la tecnología, después de tantos años aguantando a gurús, tecnochamanes e iluminados diversos juzgándonos a los que procedemos del siglo XX de viejos sin futuro ante la llegada de los nacidos en el mundo digital.

Pues es la propia Comisión Europea, en su documento Apertura de la educación: Docenciay aprendizaje innovadores para todos a través de nuevas tecnologías y recursoseducativos abiertos, la que reconoce que “a pesar de que las competencias digitales son esenciales para el empleo, los jóvenes actuales no saben utilizarlas de forma creativa y crítica.” Y añade que haber nacido en una era digital no es condición suficiente para ser competente en materia digital.

Para mí es suficiente desagravio que se me afirme que ningún pollo me da veinte vueltas profesionalmente solamente por el hecho de haberse criado con una Nintendo DS en vez de con el Fuerte Comansi, como hice yo. Y del nivel de cultura general que ostentan los hijos del siglo XXI ya hablaremos en otro momento…

En fin, hablando más en serio, los datos que arroja la UE sobre competencias digitales de los jóvenes son preocupantes: sólo el 30 % de los estudiantes de la UE pueden considerarse competentes en la materia y todavía un 28 % de los mismos prácticamente no tienen acceso a las TIC, ni en la escuela ni en su casa. Estamos hablando de una importante brecha digital.

La situación en la enseñanza europea también deja bastante que desear, a juzgar por las cifras que arroja el informe:
  • El 63 % de los niños de nueve años de edad no estudia en un centro bien equipado desde el punto de vista digital (es decir, que disponga de equipos adecuados, banda ancha rápida y alta conectividad).
  • Si bien el 70 % de los profesores de la UE reconoce la importancia de formarse en cómo enseñar y aprender con medios digitales, únicamente entre un 20 % y un 25 % de los alumnos tiene profesores que dominan y fomentan dichas tecnologías.
  • La mayoría de los profesores utilizan tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) principalmente para preparar sus clases, pero no tanto para trabajar con los alumnos durante las mismas.
  • El 50 % y el 80 % de los alumnos de la UE no utilizan nunca libros de texto digitales, software con ejercicios, podcasts, simulaciones ni juegos didácticos.
Es por ello que el documento de la Comisión Europea lanza el reto a los Estados miembros de llevar a cabo políticas educativas basadas en los entornos digitales de sistemas abiertos o recursos educativos abiertos (REA), como los llaman ellos.

En suma, realizan una serie de recomendaciones dirigidas a difundir el uso de los REA, como pueden ser:
  • Estimular políticas de acceso abierto a material didáctico financiado con fondos públicos.
  • Animar a los centros de educación y formación formal a que incluyan contenidos digitales, entre ellos REA, en el material didáctico recomendado para alumnos de todos los niveles educativos y fomentar la elaboración, incluso mediante contratación pública, de material didáctico de alta calidad cuyos derechos de autor pertenezcan a autoridades públicas.
Y por supuesto, promover la conectividad, sin al cual no hay cultura digital que valga:
  • Conectar todas las escuelas, a ser posible con conectividad de banda ancha en cada aula, modernizar sus equipos de TIC y desarrollar registros de aprendizaje accesibles y abiertos a escala nacional, utilizando Fondos Estructurales y de Inversión de aquí a 2020.
Las recomendaciones se complementan con sugerir la creación de incentivos a la innovación:
  • Animar a que las redes de profesores voluntarios, las comunidades digitales y los expertos en TIC pongan en marcha iniciativas (por ejemplo cursos de codificación o programas de divulgación en las escuelas) y crear, en cada sector educativo, premios para profesores que hagan un buen uso pedagógico de las TIC.
Políticas decididamente necesarias, pero que parecen algo tibias e insuficientes de cara a atajar el problema que plantean los datos de la UE.

jueves, 17 de octubre de 2013

La desigualdad destruye el capitalismo

No son pocos los indicios que parecen indicar que esta recesión conlleva un aumento brutal de la desigualdad en nuestras sociedades. Todo se ha hecho tan bien, tan elegantemente, que no nos damos cuenta que en la práctica lo que se ha hecho es salvar a un sistema financiero víctima de su propia irresponsabilidad y de sus prácticas fraudulentas, a costa de los derechos adquiridos por los ciudadanos con siglos de lucha social.

En resumen, no vas a tener una asistencia sanitaria decente, ni una pensión aceptable cuando te jubiles, aunque lleves décadas pagando impuestos y las cotizaciones a la Seguridad Social, porque tu dinero se ha destinado a salvar los intereses de los accionistas de los bancos.

En un artículo publicado en septiembre, Paul Krugman reflexionaba sobre los plutócratas de EE.UU., magnates cuyas empresas han sido salvadas a costa del esfuerzo de todos, que encima se ofenden cuando se les pide que contribuyan, a través de la fiscalidad, a equilibrar, si quiera un poco, la desprotección de las clases más desfavorecidas.

Los ejemplos que ofrece Krugman son estremecedores del grado de egoísmo,  superioridad social y desprecio por los valores colectivos que manifiestan estos directivos, verdaderas hienas a todas luces.

American International Group (AIG) es una gestora de seguros que aprovechó vacíos legales para colocar deuda antes de la crisis ante la que no podía responder. Dado su tamaño, el Gobierno estadounidense tuvo que rescatarla para evitar un cataclismo del sistema financiero. Pues bien, intervenida como está por la Administración, AIG sigue pagando primas astronómicas a sus ejecutivos y, ante la indignación social que esto ha causado, Robert Benmosche, su consejero delegado, ha comparado la crítica de los ciudadanos y medios con los linchamientos en el sur de los EE.UU.

Otro ejemplo: el presidente de Blackstone Group, Stephen Schwarzman, considera una declaración de guerra (lo compara con la invasión nazi a Polonia en 1939) el que el Gobierno elimine la laguna legal que permite que los ejecutivos de la empresa solamente paguen el 15% de impuestos por gran parte de sus elevados ingresos.

El problema no es sólo que se acentúe la desigualdad en EE.UU. y Europa, lo realmente preocupante es que se justifique como algo lógico e inevitable. Las políticas económicas que se aplicaron en el mundo desarrollado desde 1945 contribuyeron a redistribuir la renta en los países (a través de los sistemas de protección social y del fortalecimiento de conceptos como la educación universal) y a empoderar, desde el punto de vista económico y político, a una creciente clase media.

El proceso actual tiende a destruir a esa clase media, como subraya Antón Costas en su artículo Que no nos digas que fue un sueño. A su juicio el aumento de la desigualdad es el problema más serio y peligroso al que nos enfrentamos en la actualidad.

Aparte de las connotaciones morales, la desigualdad es perniciosa para los sistemas económicos e incluso para el funcionamiento del propio capitalismo:

  1. La desigualdad convierte en volátiles e inestables las economías de mercado al reducir la capacidad de consumo de amplias clases sociales.
  2. Polariza la sociedad por clases sociales y por distintas expectativas de futuro dando lugar al malestar y a los conflictos sociales.
  3. Es una amenaza para la democracia al ser caldo de cultivo de movimientos populistas y totalitarios, que siempre movilizan con más fuerza cuanta más indignación hay. ¿No hemos aprendido la lección de la Alemania de los años 30?
  4. Finalmente, y esto entronca con el artículo de Krugman, afirma Costas que la desigualdad destruye la moral colectiva y los sentimientos éticos que garantizan el buen funcionamiento de una economía de mercado. Los ricos se sienten superiores al resto y adoptan la estrategia del todo vale, que evidentemente se filtra al resto de la sociedad.
¿Realmente queremos volver al capitalismo salvaje de la primera Revolución Industrial?

viernes, 20 de septiembre de 2013

De cómo nos robaron el estado de bienestar

Cuando algunos comienzan a lanzar las campanas al vuelo identificando, o creyendo identificar, una tímida recuperación de la economía española conviene preguntarse qué queda del país que conocimos antes de la crisis y en qué medida las políticas de austeridad y recortes han destruido la España edificada en la transición, que perseguía fomentar la igualdad de oportunidades y la movilidad social, por lo menos como una voluntad colectiva.

Este ejercicio lo ha realizado en el diario El País el sociólogo de la Universidad Carlos III de Madrid José Antonio Gómez Yáñez, a través del artículo ¿Recuperación o un nuevo modelo social?

La clave para entender este proceso es que la recuperación de las macromagnitudes no devuelve a la economía al punto de partida, como en una recesión normal, sino que retrocede a niveles existentes años atrás, y lo que es más importante, presentando importantes cambios en la distribución de la renta y la riqueza, aumentado la desigualdad.

De hecho, cuando realmente comience el crecimiento éste no va  a mejorar la situación de amplias capas de la sociedad, las más débiles. Gran parte de aquellas circunstancias que intentaban corregir la desigualdad han desaparecido con la crisis, o bien han perdido peso dentro de las agendas de los poderes públicos o están en cuestión.

La “necesaria” flexibilización del mercado laboral supone desproteger al trabajador; el exceso de mano de obra desempleada garantiza la congelación e incluso la reducción de las retribuciones de los asalariados, y en cualquier caso la perdida de poder adquisitivo; los sistemas de protección social en lugar de reforzarse en los tiempos duros están siendo gradualmente desmontados.

El autor del artículo subraya el pesimismo actual de la población: el 51% piensa que dentro de seis meses estará igual que ahora y un 37% opina que estará peor. El modelo de “mejora intergeneracional”, en el que cada generación tienen un nivel de vida mejor que la anterior, se rompe: los jóvenes actuales van a vivir peor que sus padres. Y para colmo la corrupción generalizada y el distanciamiento de la clase política respecto de los problemas del ciudadano medio ha derivado en una desconfianza y una aversión hacia los poderes públicos y las instituciones nacionales.

Es un cambio de modelo económico, que ha cuajado en los últimos tres años, en el que porcentajes importantes de la población han adquirido una gran sensación de inseguridad en la que el futuro se muestra imprevisible y potencialmente peor que el presente. El fantasma de la perdida del empleo, del empobrecimiento, de una vejez casi indigente… cada vez adquiere mayor solidez.

Ante estas expectativas es lógico que el consumo interno se contraiga, que nadie se “arriesgue” a consumir, especialmente bienes como los automóviles o los inmuebles que implican endeudarse para el futuro, lo que está minando seriamente la posibilidad de iniciar una recuperación económica seria y fuerte.

Gómez Yáñez concluye:

“En suma, lo que perciben los ciudadanos es un cambio en los patrones de acumulación y distribución de los recursos. Una economía puede crecer de distintas maneras, pero esta recuperación supone la estabilización de un nuevo modelo de crecimiento en el que las fuerzas sociales se distribuyen de manera más desigual que hace cinco años en detrimento de la mayoría; tanto en el trabajo como en el consumo, en prestaciones sociales y en poder social”.

¿Realmente la derecha europea neoliberal quiere volver a la sociedad clasista tradicional? El Nobel de economía Paul Krugman afirma que sí en su blog, en concreto en el post del 17 de septiembre titulado No estés hastiada, Francia.

Relata Krugman como Francia ha llevado una política de austeridad fiscal mucho más intensa de la que debería haber aplicado de acuerdo con su situación económica. Ha hecho los deberes más allá de lo exigible, pero… en vez de recortar el gasto público ha aumentado los impuestos, eliminando su déficit primario estructural.

Y ¡oh, sorpresa! En vez de recibir felicitaciones y alabanzas desde la Comisión Europea es regañada con furia por el comisario Olli Rehn que afirma que la moderación fiscal debe provenir de recortes del gasto, no de aumento de ingresos. Se ha delatado y ha delatado todo el plan neoliberal al que hemos sido sometidos. Cedo la palabra a Krugman que lo explica mejor que yo:

Pero sin duda, la cuestión más importante aquí es que Rehn se ha quitado la careta. El tema no es la responsabilidad fiscal; nunca lo fue. La cuestión siempre ha sido exagerar los peligros de la deuda para desmantelar el Estado de bienestar. ¿Cómo se atreven los franceses a tomarse al pie de la letra las preocupaciones sobre el déficit, y por otro lado negarse a rehacer su sociedad siguiendo las líneas neoliberales?”   

Por mi parte sólo me queda añadir VIVA LA FRANCE

martes, 25 de junio de 2013

Recuperar la industria para el nuevo consumidor

La posibilidad de que la industria pueda volver a cobrar su relevancia de antaño dentro del escenario productivo de áreas económicas como EE.UU o Europa es una cuestión recurrente en los últimos tiempos, que se plantea una y otra vez como una medida necesaria para la salida de la crisis.

Hace algún tiempo tratamos aquí la postura de la Comisión Europea al respecto y su recomendación de lanzar una política de reindustrialización de la zona euro, y hoy quiero hacerme eco de un artículo aparecido en el diario El País y firmado por Vicente Moreno, presidente de Accenture, que analiza las posibilidades que tiene la industria de renacer en los países desarrollados.

Tras varias décadas hablando de la terciarización de las economías, actualmente se recupera la figura de la industria como generador de empleo (cada empleo industrial genera varios en el sector servicios) y de crecimiento.

En el caso de España, con una construcción y una banca hundidas, y con pocas expectativas de recuperación a corto plazo, el retomar la producción manufacturera se convierte en un factor estratégico para retomar la senda del crecimiento.

Dada la feroz competencia en este campo, principalmente procedente de países emergentes de Asia y Latinoamérica, el autor identifica tres factores clave para apoyar la hegemonía industrial europea:
  1. La innovación tecnológica.
  2. La eficiencia energética.
  3. Los cambios en los hábitos de consumo.
Pero el horizonte presenta numerosos nubarrones: resulta bastante probable que China supere a Europa en innovación tecnológica en los próximos diez años.

Respecto a la eficiencia energética, también se considera que el sector energético europeo no será rentable dentro de tres años, y a la vez, resulta crucial no depender de las importaciones para suministrar la energía al sector industrial.

Nos queda por tanto el explotar los cambios en los hábitos y en el comportamiento del consumidor. Si conseguimos comprender y anticiparnos a las nuevas demandas de los mercados, tanto en Europa como en países emergentes, podremos convertir la satisfacción de nuevas necesidades en una ventaja competitiva.

Aprender a “escuchar” y a entender a los consumidores a través de medios sociales, aprovechar todo el valor añadido que nos ofrece la tecnología Big Data para el análisis de cantidades inmensas de información, valorar el diálogo y la conversación con el cliente potencial frente al ruido vacío de la publicidad tradicional, optimizar y gestionar la atomización de la demanda y el individualismo del nuevo comprador… Son factores sobre los que hay que empezar a trabajar si queremos retomar una posición dominante en los mercados. 

sábado, 25 de mayo de 2013

Hoy paro masivo y en 2020 faltará mano de obra cualificada

Y no lo digo yo sino un estudio reciente de la empresa de recursos humanos Randstad, que lleva por título Into de gap, y que analiza el desajuste cuantitativo y cualitativo del mercado de trabajo y la escasez de talento para satisfacer la demanda.

En concreto, los bullet points de la nota de prensa llevan un tono mucho más catastrofista, como por ejemplo, “en 2050 habrá 35 millones de puestos sin cubrir en la Unión Europea”. ¿Cómo puede ser que este año hayamos superado la cifra de paro del 25% en España y que en apenas siete años hacia el fututo, según Randstad, en nuestro país no se podrán cubrir 1,9 millones de puestos altamente cualificados?

Recordemos que, aparte de los parados procedentes de sectores como la construcción, con bajos nivel de cualificación, el desempleo también afecta de forma directa y sin excepciones a los jóvenes intensamente formados. De hecho, se habla de la generación mejor formada de la historia de este país, cuyos conocimientos se han desperdiciado o regalado al extranjero.

La aritmética que presentan los autores del informe para justificar la situación prevista es harto elocuente: “para 2020 se habrán creado en España cuatro millones de nuevos puestos de trabajo que requerirán una alta cualificación; entrarán en el mercado laboral 2,1 millones de nuevos talentos; y recuperaremos a 500.000 desempleados con talento, pero también perderemos a unos 540.000 que se jubilarán.”

Ahora, que no habrá exceso de demanda en todos los sectores. En algunos, como la industria manufacturera y la construcción, habrá más trabajadores disponibles que puestos de trabajo (753.000 y 286.000 respectivamente), mientras que en otros habrá escasez, como en el comercio y la reparación (-398.000) o los servicios a las empresas (-210.000).

A juicio del informe de Randstad, estos desequilibrios, que caracterizarán el mercado laboral en el futuro, derivan de los ciclos económicos, la creación y destrucción de puestos de trabajo constante en una economía de mercado y las divergencias entre las decisiones educativas de los trabajadores y los cambios en los requisitos de trabajo provocados por los cambios en la tecnología de producción.

Y yo me pregunto, si disponemos de este tipo de predicciones acerca de los desequilibrios futuros en el mercado de trabajo, ¿por qué no hacemos algo ya desde los poderes públicos para suavizar el desfase entre oferta y demanda?

martes, 9 de abril de 2013

De cómo se hunden los europeos en la pobreza

En el sexto año oficial de crisis económica en Europa podemos comprobar como, al margen de lo violento de la recesión, las políticas impulsadas por la Comisión Europea y humedecidas con el isopo de Angela Merkel, alumna aventajada de esa otra iron maiden que fue Margaret Thatcher (que según los chistes de hoy en las redes sociales debe de estar privatizando el infierno), no sólo no nos sacan de los números rojos sino que están empobreciendo a las sociedades de las naciones europeas. Y lo dice Eurostat, la propia agencia estadística de la UE, en el informe Living standards falling in most Member States. Que se puede traducir como que los niveles de vida están cayendo en la mayoría de los Estados miembros.

No es una novedad si nos referimos a los “cerdos” de siempre, como nos llaman los europeos del norte a los españoles, griegos, irlandeses, portugueses, italianos, y supongo que ahora, chipiotras (bienvenidos al club de los pringaos). Lo que me extraña es el “most” del título. ¿La mayoría de los países de la UE están perdiendo nivel de vida, es decir, no sólo los pecadores del mea culpa? Qué raro que las políticas aplicadas no beneficien por lo menos a las naciones aplicadas con sus deberes económicos.

Los datos de Eurostat, aun publicados en este año, nos remiten a 2010, y expresan que en 15 de los países de la Unión Europea la población perdió nivel de  renta. Los que más sufrieron dicha caída fueron Bulgaria (6,6%), Letonia (6,1%) y, cómo no, España (5,8%).



Por supuesto, el estrato de población que ha sufrido la caída de poder adquisitivo con más fuerza ha sido el de los desempleados, excepto en Dinamarca, Reino Unido, Alemania, Francia, Finlandia, Chipre y Holanda, en donde los parados conocieron una evolución de su renta mejor que las personas empleadas entre 2009 y 2010.

Uno de los datos más alarmantes y que delata la gravedad de la situación que estamos viviendo es el del acceso de los europeos a los alimentos básicos. Según Eurostat, alrededor del 10% de los habitantes de la Unión Europea no puede permitirse alimentarse de pescado, carne o pollo, o una dieta vegetariana equivalente en nutrientes, cada dos días.

Por países, esta cifra era relativamente baja en España en 2011 (vete tú a saber dos años después), en torno al 3%, pero llegaba hasta el 29% en Hungría, el 38,8% en Letonia, y hasta el 50% en Bulgaria.

En fin, que creo que vamos en la dirección equivocada: una política fiscal procíclica en tiempos de crisis, la ausencia de política monetaria (de hecho es lo que se le reclama al Banco Central Europeo estos días: que actúe de una puñetera vez como la autoridad monetaria que es), y por supuesto, la eliminación de cualquier tipo de política de infraestructuras. Es lo que alababa hoy en el diario El país el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz: el combinar eficientemente estos tres vectores. Cuándo aprenderemos…
 
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