jueves, 26 de diciembre de 2013

Sobre la capacidad para atraer, retener y perder talento de España

La empresa de gestión de los recursos humanos Adecco ha creado un indicador que denomina Índice de Competitividad del Talento Global (GTCI en sus siglas en inglés), que pretende medir y comparar la capacidad de los países para atraer y retener el talento.

Esta métrica, que en la edición actual del estudio ha sido aplicada a 103 naciones, es construida por 48 variables que se agrupan en torno a seis pilares: Facilitadores, Captación, Crecimiento, Conservación, Trabajo y Formación Profesional y Conocimiento Global.

Pues bien, según el GTCI los países que lideran la atracción y retención de talento son Suiza, Singapur y Dinamarca. De hecho, solamente hay dos países no europeos entre los diez primeros puestos del ranking, el ya citado Singapur y los EE.UU.

España como os podéis imaginar no ocupa un puesto muy destacado en el palmarés, teniendo en cuenta que en la actualidad no sólo no atraemos talento foráneo sino que perdemos a muchos jóvenes bien cualificados. Estamos en la posición 35 de la lista con una puntuación seis puntos por debajo de la media del índice.

Analizando los resultados en función de los pilares de variables, España obtiene mejores resultados en Captación y en el de Crecimiento, mientras que flaquea en Trabajo y Formación Profesional y Facilitadores.

El epígrafe Captación mide aspectos como el grado de apertura al exterior y el grado de apertura interna a fenómenos externos, así como la movilidad social. Aquí destacamos en variables como la apertura interna a la diversidad, la tolerancia a la inmigración o en la cantidad de mujeres parlamentarias, como indicador de la movilidad de género.

Por su parte, Crecimiento, en el que también presentamos buenos resultados relativos, tiene en cuenta aspectos relacionados con la formación. En este apartado sobresalimos por la calidad de nuestras escuelas de negocios (es verdad que son de las mejores del mundo) y por la cantidad de población con estudios superiores.

Por otro lado, nuestras debilidades en el campo del Trabajo y Formación Profesional están en relación con el alto nivel de desempleo juvenil y con la relación entre paga y productividad laboral.

En el grupo de variables que engrosan Facilitadores nuestro país presenta problemas relacionados con la baja flexibilidad del mercado de trabajo.

Aparte de las citadas, destacamos positivamente en un par de variables más,  como en la densidad de médicos (puesto 8) y en la productividad laboral por empleado (puesto 17 del ranking).

martes, 17 de diciembre de 2013

Si al despertar de la pesadilla sigue aquí el monstruo de la crisis


Aquellos que nos criamos en las décadas de los 70 y 80 estábamos acostumbrados  a los ciclos cortos económicos: etapas de  entre 3 y 5 años de crecimiento seguidos de una crisis que abarcaba unos 2 o 3 años. Este patrón se cumplió más o menos entre 1973 y 2000. Después creímos entrar en un ciclo económico largo de bienestar, como el que conoció el mundo entre 1945 y 1970, pero en 2008 nuestro gozo cayó, no en un pozo, sino en una sima oceánica.

Siguiendo un esquema, digamos, como el de la crisis de principios de los 90, en que el hundimiento se produce en 1992 y el despegue de la economía regresa hacia 1995, tendríamos que haber salido del agujero, a grandes rasgos, en 2011, pero no fue así.

Ahora, finales del año 2013 nos anuncian los iluminados de la estadística y la econometría de siempre que ya se ve luz al final del túnel, que lo peor ha pasado y que a partir de ahora solamente podemos ir a mejor.

Pero hay una corriente de pensamiento que piensa que el estado de estancamiento económico podría ser la norma a partir de ahora, que la baja demanda y los altos índices de desempleo seguirán durante décadas. En suma, ¿y si el monstruo de la crisis sigue allí tras despertar de la pesadilla?

El origen de este temor procede de nuestro agorero habitual, el Nobel Paul Krugman, a través de su artículo ¿Una depresión permanente?, en el que básicamente plantea la distopía de que nuestro futuro será lo que estamos viviendo ahora mismo, sin un mayor nivel de prosperidad, cito:
“Pero ¿y si el mundo en el que vivimos desde hace cinco años fuese la nueva normalidad? ¿Y si las condiciones de cuasi depresión van camino de mantenerse, no uno o dos años más, sino décadas?”
Según esta tesis, estaríamos en una situación en la que la depresión económica es la norma con periodos esporádicos de pleno empleo separados entre sí.

La perspectiva keynesiana que avala las tesis de Krugman, y que asocia los ciclos económicos al comportamiento de la demanda, parte del hecho de que antes de 2007, a pesar de la gran burbuja inmobiliaria, no existían indicios de expansión económica que generasen una presión inflacionista. Es decir, que ni en los mejores momentos de la edad dorada la economía funcionaba a toda máquina.

Lo lógico en un periodo de bonanza económica es que la excesiva demanda de bienes y servicios supere a la oferta creando una tendencia generalizada hacia la subida de precios. Pero no…

Las razones aducidas por Krugman para justificar esta situación son el estancamiento demográfico y el endeudamiento de las familias. En general, cualquier factor que contraiga el gasto y fomente el ahorro, algo que en este momento resulta nefasto.

Joaquín Estefanía aporta en el artículo Después de la crisis, ¿qué? su particular explicación a este fenómeno de la raquítica demanda para el caso de España: desde 2006 los sucesivos gobiernos del PP y del PSOE han llevado a cabo unas políticas que han implicado un proceso de regresión en la distribución de la renta de nuestro país. De esta forma, hoy en día la riqueza se concentra en menos manos que hace veinte años.

La pérdida de poder adquisitivo de las familias españolas unida al terror a perder el empleo y las fuentes de ingresos, parecen asegurar que la demanda no crecerá en los próximos años, corroborando la tesis de estancamiento permanente de Krugman.

Nos queda para rato, creo yo. Y por mucho que los políticos enciendan la mecha de la pirotecnia triunfalista, como bien dice Estefanía:
“Los síntomas de que España está “ante el inicio de un ciclo de crecimiento”, recupera la confianza internacional y resalta “la cantidad de inversores que se dirigen a nuestro país”, como declaró el pasado viernes un representante del primer banco del país, no son compartidos por la ciudadanía, simplemente porque no los ven.”

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Tu próximo compañero de trabajo será un robot

Lo que no sabemos es si será capaz de tomar cañas contigo hablando de fútbol. En cualquier caso, es una de las tendencias detectadas por Gartner en su trabajo 2013 Hype Cycle for Emerging Technologies que vaticina la evolución de la relación entre los humanos y las máquinas.

En concreto, el informe detecta tres tendencias al respecto diferenciadas pero interrelacionadas :

Humanos “aumentados” por la tecnología, por ejemplo, a través de wearable computing.

Este aparatado trata de crear una fuerza de trabajo más capaz mediante el desarrollo de las cualidades físicas, cognitivas y emocionales humanas a través de la tecnología. Así descrito da un poco de miedo y recuerda a distopías del tipo Un mundo feliz de Huxley.

Las empresas interesadas en este particular deben fijarse, según Gartner, en tecnologías como:
  • Sensores bioacústicos.
  • Quantified self
  • Bioimpresión en 3D
  • Interfaces cerebro-ordenador
  • Aumentación humana
  • Traducción de diálogo
  • Neuronegocios
  • Interfaces portables
  • Realidad aumentada
  • Control de gestos
Máquinas reemplazando a humanos: ésta es muy vieja y ya la conocemos.

De hecho lleva en marcha desde la primera revolución industrial, aunque ahora la venden como algo en lo que “todo son ventajas”: maquinas que realizan trabajos peligrosos o extremadamente repetitivos.

Las tecnologías asociadas estarían relacionadas con temas como:
  • Representaciones volumétricas y holográficas
  • Vehículos autónomos
  • Robots móviles
  • Asistentes virtuales
Maquinas y humanos trabajando codo a codo (de ahí el chiste del título del post), como por ejemplo, un robot en un almacén ayudando a un trabajador humano a desplazar bultos.

Se trata de ingenios tecnológicos que apoyan el trabajo humano, como los vehículos autónomos, los robots móviles, los citados asistentes virtuales o las preguntas y respuestas en lenguaje natural.

El informe de Gartner incluye tres tendencias adicionales y sus correspondientes tecnologías asociadas:

Maquinas que entienden mejor a los humanos y su entorno. Algo aparentemente tan tonto como entender a fondo las decisiones de consumo y poder anticiparse a la demanda del consumidor, mediante tecnologías como las descritas en apartados anteriores que ayudan a que la máquina entienda e interprete el comportamiento y las reacciones humanas.

Humanos que entienden mejor a las máquinas. Progresivamente, el trabajador humano deberá confiar plenamente en los dispositivos tecnológicos aplicados a ayudarle en sus tareas. Aquí cobra importancia el M2M y el Internet de las Cosas.

Humanos y máquinas que se vuelven más inteligentes. Aspectos como el Big Data o el cloud computing aportarán herramientas para la toma de decisiones a los humanos y mejorarán la capacidad operativa y la inteligencia de las máquinas.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

China, de la tienda de todo a cien a una economía escandinava

Los agoreros, entre los que me incluyo, no paran de predecir el final del modelo de crecimiento chino, que a juzgar por las caídas en las tasas de incremento interanual, parece estar gripado como el motor de un coche viejo. Pero no todo el mundo opina así.

En efecto, sus tasas de crecimiento de dos dígitos ahora rondan en torno al 7% y han relajado bastante la demanda de materias primas que obtenían, entre otros lugares, de América Latina. Pero lo que puede parecer el fin de un modelo de producción por  agotamiento podría ser un cambio de estrategia en toda regla por parte de las autoridades chinas.

Si esta tesis es acertada, el Gobierno chino estaría intentando impulsar la demanda interna mediante la generación de un consumo de productos y servicios de mayor valor añadido por parte de la clase media, cuya gestación estaría reforzando mediante políticas sociales. Una parte importante del esfuerzo productivo nacional ya no se dirigiría a las exportaciones sino a los ciudadanos chinos.

Por otro lado, y cuidado con esto, podría estar intentando sustituir su ventaja competitiva basada en bajos costes laborales y en productos básicos por otra centrada en la tecnología y en productos de alto valor añadido. 

Y finalmente, podría sustituir el peso de su mano de obra industrial descualificada procedente del campo por trabajadores altamente cualificados capaces de competir en conocimientos y productividad con los de cualquier país desarrollado.

¿A que da más miedo que el modelo anterior basado en exportar productos cutres fabricados con mano de obra semiesclava?

Michael J. Silverstein del Boston Consulting Group se muestra convencido de que la política de China para los próximos años va en esta dirección y se atreve a aventurar un decálogo de tendencias para este país en el artículo Ten Predictions for China´s Economy in 2014. Paso a resumir sus diez predicciones:
  1. Un macroprograma de inversiones estatales en infraestructuras urbanas, incluyendo la construcción de viviendas, así como el despliegue de redes de transportes y centros de servicios (escuelas, hospitales…).
  2. La eliminación parcial de las restricciones a la natalidad impulsará el crecimiento de la población y un aumento sustancial del volumen del consumo interno.
  3. La Administración invertirá en sectores productivos intensivos en tecnología, como la agricultura avanzada, el transporte, la medicina y otros, y se tenderá aumentar la productividad y la competitividad de la industria china. 
  4. En el campo de la educación superior, los esfuerzos se dirigen a crear nueve universidades de alto nivel y rendimiento en el país (C-9), muy exigentes y selectivas, que atraigan al mejor talento chino.
  5. Los objetivos y reformas planteados por el gobierno central de Xi Jinping serán adoptados y aplicados por las administraciones regionales, llevando los retos de crecimiento y desarrollo a todos los rincones de China.
  6. Otros esfuerzos en el campo social se orientan hacia la creación de una oferta de vivienda asequible para todos y de un sistema sanitario más accesible. Aparte de los beneficios que estas medidas implican para el bienestar de la población, tienen efectos positivos en la productividad y calidad de la mano de obra.
  7. La lucha contra la corrupción podría convertirse en una cruzada, cambiando incluso el propio espíritu de la nación: el valor de las personas pasará a depender de lo que saben y pueden hacer y no de “a quién conocen”, como en la actualidad.
  8. A pesar de todo, las políticas de compras y adquisiciones en el extranjero continuarán en el nuevo escenario. China seguirá siendo una gran potencia económica mundial en términos del volumen de transacciones económicas con el exterior.
  9. El ejército chino se verá reforzado con grandes inversiones en material y vehículos de última generación.
  10. Según Silverstein, los críticos de China en EE.UU, seguirán prediciendo la caída progresiva de la tasa de crecimiento del país, a pesar de que se mantiene estable en torno al 7%. Pero el autor del artículo vaticina que en 2014 la tasa de crecimiento se acelerará…

jueves, 21 de noviembre de 2013

¿Cómo sacar dinero de los contenidos digitales, si se pudiera o pudiese?

Uno de los grandes problemas con que nos estamos enfrentando dentro de esta revolución digital en la que estamos inmersos está relacionado con el hecho de que los antiguos modelos de negocios de las industrias de contenidos han dejado de funcionar en el nuevo escenario, mientras que no aparecen soluciones sólidas para rentabilizar los productos de las industrias culturales y de ocio en el mundo digital.

Es por ello que hablamos de crisis en distintos sectores cuyos productos se distribuyen gratuitamente en la red gracias a las tecnologías de la era digital (reproducción, copia y distribución), a menudo de forma ilegal, sin que sus dueños puedan cobrar por su utilización.

Rodar una película, grabar un disco, realizar una compleja investigación periodística, son actividades cuya rentabilidad está en entredicho, dado que sus productos finales pueden ser reproducidos y explotados sin el consentimiento de los autores o de los dueños de los derechos, lo que ha destruido una demanda de pago suficiente que suponga una masa crítica de consumidores dispuestos a abonar el precio que garantice el cubrir los costes de producción y el obtener un mínimo margen de beneficio.

En el campo de la prensa escrita, Jeff Bezos, fundador del portal Amazon.com y actual dueño del prestigioso diario The Washington Post expone el problema de esta manera:

“El [Washington] Post es famoso por su periodismo de investigación. Inyecta energía e inversión, sudor y dólares en desvelar historias importantes. Y entonces un puñado de webs resumen todo ese trabajo en cuatro minutos y los lectores pueden acceder a esas noticias de forma gratuita. La pregunta es: ¿cómo te puedes ganar la vida en ese tipo de entorno?”

Este tema lo trata un reciente post del blog de Harvard Business Review, When Selling Digital Content, Let the Customer Set the Price, firmado por Marco Bertini and Richard Reisman.

Su pregunta esencial es ¿cómo monetizar los contenidos digitales? Muchos intentos de cobrar por cosas que hay en Internet han fracasado. Los modelos que combinan lo gratis con el pago (freemium) no acaban de demostrar su eficacia.

Bertini y Reisman proponen una nueva aproximación al tema, o como lo llaman ellos, una nueva arquitectura basada en tres factores: empoderamiento, dialogo y reputación.

Hablando de empoderamiento, los autores consideran que igual que actualmente en ocasiones se delega en el consumidor factores de desarrollo de producto e incluso de la publicidad, ¿por qué no implicarle en la fijación del precio del producto o servicio?

La tecnología de comunicaciones actual habilita múltiples canales para que la empresa pueda establecer un diálogo con el consumidor, una conversación que puede incluir la fijación de los precios.

La reputación de la empresa está relacionada con la fidelidad del cliente. Los autores del artículo plantean relacionar la reputación de la empresa con la capacidad del consumidor de establecer el precio a los productos.

De alguna forma supone una forma de ofrecer al consumidor potencial la oportunidad de tasar los precios de los productos y servicios de la empresa, y en cierta manera, de evaluar su credibilidad. Sin embargo, no parece una propuesta lo suficientemente sólida como para sacar a la industria de contenidos de la sima en la que se ve inmersa. Por lo menos, por ahora…

jueves, 14 de noviembre de 2013

El culto al crecimiento: capitalismo para el pobre y socialismo para el rico

El discurso político y económico actual parece el dogma de una de esas cutres sectas de culto alienígena: no os preocupéis de todas las tribulaciones por la que estáis pasando porque los extraterrestres bajarán a
rescataros… a pesar de que por ahora no haya ni rastro de ellos.

Es una comparación brillante que establece Umair Haque en el blog de Harvard Business Review, preguntándose si realmente está fallando el capitalismo, a juzgar por cómo está cayendo en picado el nivel de vida de las personas (él habla de la situación en Estados Unidos, pero gran parte de Europa no está mucho mejor), o si “alguien” nos está tomando el pelo y nos está vendiendo explicaciones igual de inconsistentes que las basadas en conspiraciones alienígenas.

El artículo enumera las nefastas consecuencias que emergen de la política económica actual, que aunque referidas a los EE.UU.,  son igual o peores en nuestro continente:

  • Una clase media que desaparece después de una década perdida.
  • Una generación igualmente perdida en la juventud.
  • Las rentas medias llevan dos décadas estancadas.
  • Después de una crisis brutal, la economía parece recuperarse, pero el 1% más rico de la sociedad se hace con el 95% de las ganancias.
  • Miles de personas se enfrentan al desempleo y la pobreza.
  • La movilidad social está bajo mínimos y descendiendo.
  • Incluso la esperanza de vida al nacer está bajando.

Según Haque, esto no es absoluto un régimen capitalista, sino una mezcla tóxica de un capitalismo brutal y darwinista (en términos de selección natural) y de socialismo para los ricos, que no hacen más que recibir rescates, exenciones fiscales, subsidios y privilegios. ¿Nos suena verdad? Aquí también hemos sacrificado los sistemas de redistribución de la renta, que garantizan la protección de los más desfavorecidos, para salvar a un sistema financiero corrupto e ineficiente. Y todo para que encima se rían en nuestra cara…

El sistema actual lo define Umair Haque como “Crecimientismo” (Growthism), un dogma de fe que postula que el crecimiento se debe defender a toda costa, por encima de cualquier otro principio, por el bien de las sociedades. Perseguir el  crecimiento justifica cualquier cosa: la supresión de derechos sociales que se suponían inalienables, espionaje masivo, atacar objetivos indiscriminadamente con drones (aviones no tripulados), ejércitos y fuerzas de seguridad privadas… Todo lo que antes hubiéramos considerado fascista y antidemocrático.

Ha supuesto, en Estados Unidos y Europa, renunciar a los principios de progreso y bienestar social que nos han guiado desde 1945, y que con todos los fallos, supusieron una palanca que impulsó la igualdad de oportunidades y también la bonanza económica, al generar un consumo de masas que estimulaba la demanda de productos de cada vez mayor valor añadido.

El Crecimientismo es opuesto a los derechos humanos y políticos porque le suponen obstáculos para lograr sus fines; es por tanto antidemocrático. Pero como es un credo indiscutible merece que las libertades y los principios de la Revolución Francesa sean sacrificados en la hoguera. Sin embargo, el crecimiento no es un fin en sí mismo sino un medio para alcanzar la prosperidad que no es otra cosa que unos estándares de vida lo más elevados posible para la mayor parte de la población. En palabras del autor:

“A good education; transport; energy; healthcare; community; food; all these and more are the foundations of real prosperity. Real prosperity isn’t a supergadget in every pocket...while educational attainment, income, wealth, community, opportunity, and life expectancy are dropping, while insecurity, loneliness, poverty, and inequality are skyrocketing”.

“Una Buena educación; transporte; energía; un sistema sanitario; comunidad; alimentación; todo esto y más es el fundamento de la verdadera prosperidad. La verdadera prosperidad no es un superdispositivo en cada bolsillo… cuando los logros educativos, la renta, la riqueza, el espíritu comunitario, las oportunidades y la esperanza de vida están cayendo, mientras la inseguridad, la soledad, la pobreza y la desigualdad se disparan”.

El culto al crecimiento es igual de falso que la alquimia: el oro que creemos obtener sigue siendo plomo. Como en los cultos alienígenas, los extraterrestres nunca llegan para salvarnos, siempre hay alguna excusa para ello, y el engaño persiste porque se basa en la fe indiscutible.

¿Lograremos salir de esta caverna?

martes, 5 de noviembre de 2013

España entre la eficiencia productiva y la esclerosis institucional

Hace unas semanas planteábamos aquí una panorámica del estado del arte de la competitividad en las economías de América Latina, basándonos en la publicación The Global Competitiviness Report 2012-2013 de World Economic Forum.  Hoy queremos analizar qué dice el citado informe sobre España.

Recordamos los criterios que utiliza World Economic Forum para establecer comparaciones entre naciones en términos de competitividad, que se basa en los siguientes epígrafes:

1.    Instituciones: entorno legal y administrativo.
2.    Infraestructura: transportes y comunicaciones.
3.    Entorno macroeconómico: grado de estabilidad.
4.    Nivel de desarrollo de la educación primaria y la sanidad.
5.    Educación superior y formación.
6.    Eficiencia del mercado de bienes.
7.    Eficiencia del mercado laboral.
8.    Desarrollo del mercado financiero.
9.    Preparación tecnológica.
10.    Tamaño del mercado/capacidad exportadora.
11.    Grado de sofisticación de las prácticas de negocios.
12.    Innovación.

Hablando de los resultados, la buena noticia es que España ha subido un puesto respecto a las anteriores mediciones en el ranking general, hasta el 35, justo por debajo de Chile que ocupa el 34. Para satisfacer la lógica curiosidad del lector, informo de que los cinco primeros puestos de la clasificación mundial son ocupados respectivamente por Suiza, Singapur, Finlandia, Alemania y Estados Unidos.

Para comentar nuestro estado, podemos agrupar la situación de nuestro país en comparación con los 148 países que conforman la muestra, de forma que distingamos en lo que estamos muy bien (por encima del puesto 20 de la lista), en lo que estamos bien (entre el 20 y el 40), y luego en lo que vamos a la cola (por encima del puesto 80) y por último, lo que tenemos rematadamente mal (en una posición por encima de 100). Veamos pues nuestra radiografía económica comparativa:

En qué estamos por encima de los demás, he seleccionado los más significativos:

-    Confianza en los cuerpos de seguridad (18).
-    Calidad de las infraestructuras de transportes, destacando las ferroviarias (5).
-   Variación de la inflación anual (1). Efectivamente, el último trimestre registró deflación, lo cual es más preocupante que motivo para alegarse.
-    Mortalidad infantil.
-    Esperanza de vida al nacer (5).
-    Porcentaje de niños que cursan educación primaria (8).
-    Tasa de alumnos que cursan educación secundaria (2)
-    Tasa de alumnos que cursan educación superior (8)
-    Calidad de las escuelas de negocios (4)
-    Índice de tamaño del mercado interior (14)
-    Índice de tamaño del mercado exterior (19)
-    Producto Interior Bruto (14)
-    Diversificación de la oferta local (19)
-    Disponibilidad de científicos e ingenieros (11)

En qué estamos comparativamente bien:

-    Calidad del suministro eléctrico.
-    Líneas de teléfono fijas por cada 100 habitantes.
-    Disponibilidad de servicios de formación e investigación de calidad.
-    Disponibilidad de las últimas tecnologías.
-    Porcentaje de personas que usan Internet.
-    Líneas de Internet fijo de banda ancha por cada 100 habitantes.
-    International Internet Bandwith por usuario.
-    Líneas móviles de banda ancha por cada 100 habitantes.
-    Calidad de la oferta local de bienes y servicios.
-    Naturaleza de la ventaja competitiva (los valores más altos de este índice corresponden a países cuya ventaja se basa en productos diferenciados; los más bajos en países que establecen la ventaja en función de bajos costes laborales).
-    Amplitud de la cadena de valor (el indicador es más bajo si las empresas nacionales solamente están presentes en los tramos de menor valor añadido de la cadena, mientras que los valores más elevados corresponden a países cuyas empresas están presentes en gran parte de la cadena de valor.
-    Sofisticación de los procesos de producción (Indicador más bajo cuanto más antigua es la tecnología empleada).
-    Uso de técnicas y de herramientas avanzadas de marketing.
-    Calidad de las instituciones científicas y de investigación.
-    Patentes solicitadas bajo el Patent Cooperation Treaty por cada millón de habitantes.

En qué vamos a la cola:

-    Transparencia de las políticas gubernamentales.
-    Costes del terrorismo para los negocios
-    Fortaleza de los sistemas de auditoría y reporte financiero.
-    Eficacia de los cuadros de mando de las empresas.
-    Índice de fortaleza de protección a la inversión.
-    Calidad de la enseñanza de matemáticas y ciencias.
-    Grado de inversión empresarial de formación del personal.
-    Impacto de la legislación sobre la inversión extranjera directa (Indicador alto quiere decir que la alienta y bajo que la desincentiva).
-    Exportaciones como porcentaje del PIB.

En qué vamos comparativamente muy mal:

-    Confianza en los políticos.
-    Eficiencia del gasto público.
-    Peso de la regulación sobre el negocio.
-    Desequilibrio presupuestario de la Administración como porcentaje del PIB.
-    Deuda de la Administración como porcentaje del PIB.
-    Efectos del sistema impositivo sobre los incentivos a invertir.
-    Nº de procedimientos para empezar un negocio.
-    Nº de días necesarios para empezar un negocio.
-    Costes políticos de la agricultura.
-    Importaciones como porcentaje del PIB.
-    Grado de cooperación en las relaciones empleador-empleado.
-    Flexibilidad en la fijación de salarios.
-    Practicas de contratación y despido.
-    Efectos de la imposición sobre los incentivos a trabajar.
-    Relación entre sueldos y productividad laboral.
-    Capacidad del país para retener el talento.
-    Capacidad del país para atraer el talento.
-    Facilidad para acceder al crédito.
-    Disponibilidad de capital riesgo.
-    Solidez del sistema bancario.
-    Gasto del Gobierno en productos de tecnología avanzada.

El mosaico que configuran estas teselas sobre la competitividad española que nos ofrece World Economic Forum no puede ser más elocuente: un país serio, competitivo e innovador en manos de una Administración y de un sistema institucional ineficiente y esclerótico (de los ladrones no hablaremos aquí), y controlado por un estamento político y funcionarial burocrático y jerárquico que ahuyenta cualquier atisbo de iniciativa y de creatividad. Y esto vale también para el sector privado, no nos engañemos, que el informe también destaca la incompetencia de los cuadros de mando de la empresa privada. Si a eso le sumamos un mercado laboral más rígido que el de otras naciones, ya casi tenemos el cuadro completo.

Resumamos, pues, y analicemos todas las piezas que he expuesto arriba de forma desordenada.

Muy buen nivel de infraestructuras físicas y de telecomunicaciones… siempre que la inversión no haya respondido al capricho de un político o de sus amigos empresarios

España es un país que cuenta con importantes infraestructuras de transporte, si bien no siempre alcanzan la debida rentabilidad social (hablo de aeropuertos en donde no aterriza ningún avión o de trenes AVE en los que no viaja nadie). Destaca también la calidad del suministro energético. Estamos muy bien también en el campo de los servicios de telecomunicaciones de banda ancha fija, aunque en la móvil estamos más atrasados que otros países.

Alto grado de formación de la población… para tirarla o que se beneficien otros

Hasta ahora, y no sé qué pasará en el futuro cercano dado que el gobierno actual está dinamitando la educación pública, España es líder entre los países cuyas poblaciones ostentan elevados grados de formación primarios, secundarios y superiores. Aunque la enseñanza de matemáticas y ciencias deja bastante que desear.

Tenemos asimismo una elevada disponibilidad de ingenieros y científicos, aunque un escaso potencial para retener el talento y mucho menos para importar el de fuera.

La conclusión es que formamos (no nos engañemos, la base del sistema educativo son los centros públicos y concertados, que pagamos entre todos), formamos decía, a generaciones de jóvenes cuyo talento, o bien es aprovechado en el extranjero, o bien se desperdicia en el interior, empleándoles en tareas mucho menos cualificadas que la cota que marca su formación.

Mercados relativamente grandes y una oferta de calidad

Las grandes cuentas nos sitúan en el puesto número 14 en términos absolutos de volumen del PIB. Destacamos también en el peso importante del mercado interior y también en el tamaño del exterior.  No obstante, estamos en un puesto muy atrasado en cuanto a la proporción de exportaciones en términos del PIB.

Nuestro mercado interior cuenta con una diversificación de la oferta de bienes y servicios, con numerosos proveedores, y con un grado comparativamente satisfactorio de calidad de los mismos.

Sectores productivos y empresas eficientes

La empresa española sale bien parada en general en el informe. Se le reconoce tener presencia en amplias y diversas zonas de la cadena de valor de los sectores productivos y poseer una ventaja competitiva más basada en la diferenciación del producto en los mercados que en los bajos costes laborales.

Además queda patente la presencia predominante de tecnología innovadora en los procesos de producción y un uso intensivo de herramientas avanzadas de marketing.

Es por tanto una empresa la española moderna y competitiva en parte importante de sus sectores, ¿cuál es el problema entonces?

...pero el marco institucional no acompaña a la empresa en España

Pues sí, entre nuestros mayores defectos, según el informe, está el funcionamiento de nuestra Administración y nuestra clase política, en la que nadie confía. Además se alude a la rigidez de nuestro sistema laboral como otro factor que lastra nuestra competitividad.

Sobre la Administración Pública, los autores denuncian la falta de transparencia de las políticas públicas,  la ineficiencia en la ejecución del gasto público y un marco regulatorio que desincentiva la inversión y el emprendimiento.  Crear una empresa en España es mucho más arduo y complejo que hacerlo en cualquiera de los otros países analizados.

La financiación de proyectos empresariales es otro punto negro en nuestra competitividad: el trabajo cuestiona la solidez del sistema financiero nacional y destaca la escasez de capital destinado por éste a la economía productiva, así como la baja implantación de forma más innovadoras de financiación de iniciativas, como el capital riesgo.

Finalmente destaca como un problema para la mejora de nuestra competitividad la excesiva rigidez del mercado laboral español, tanto en la poca facilidad para contratar y despedir, como en la falta de flexibilidad de los salarios y su poca relación con la productividad del trabajo.
 
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