lunes, 15 de enero de 2024

Los peligros y las amenazas que acechan en internet

 


El vivir en un mundo digital nos convierte en víctimas potenciales de recibir ataques a través de internet. Ninguna persona o empresa está a salvo, y se calcula que a finales de 2020 el coste anual de la ciberdelincuencia para la economía mundial alcanzó los 5,5 billones de euros, el doble de la cifra de 2015. La invasión de Ucrania en 2022 no ha hecho más que agravar la situación, pues ha movilizado a ejércitos de hackers y ciberactivistas a favor de uno u otro bando, dispuestos a sembrar el caos y la destrucción en las redes.

La ciberseguridad se ha convertido en la pieza clave de transición digital, dado que solamente una estrategia de defensa y protección robusta y efectiva ante las amenazas que proliferan por el ciberespacio puede garantizar una navegación segura en un entorno de confianza. Pero igual de relevante resulta que los usuarios sean perfectamente conscientes de los riesgos asociados al uso de tecnología, y que sepan evitarlos.

Año tras año los ciberdelitos aumentan en número e intensidad. El año pasado tuvieron lugar notables incidentes de seguridad por todo el mundo. La empresa de seguridad Astra destaca los siguientes por su trascendencia:

  • En mayo, y en el marco del conflicto de la guerra de Ucrania, la Fundación Skolkovo, que representa el esfuerzo ruso por emular Silicon Valley, sufrió un ataque por parte de hacktivistas ucranianos, que accedieron a los servidores de la organización y a sus archivos.
  • Por otro lado, la plataforma de finanzas descentralizadas (DeFi) Jimbos Protocol fue objeto del robo de 4 000 unidades de la ciberdivisa Ether por un valor de 7,5 millones de dólares.
  • Y más: grandes empresas británicas, como British Airways, Aer Lingus, Boots, y la BBC, sufrieron el denominado ataque a la cadena de suministro al ser hackeado el software de Transferencia de Archivos Gestionados (MFT) MOVEit que utilizan, sufriendo el robo de grandes cantidades de datos personales de sus clientes. La misma brecha de seguridad en este software afectó a la agencia francesa de empleo, Pôle emploi.
  • En el mes de marzo, la Oficina de Registros Criminales del Reino Unido (ACRO) recibió un ciberataque que dejó su web fuera de servicio.
  • Por su parte, la web Yellow Pages fue víctima de una acción de ransomware, es decir, el secuestro de información sensible mediante su encriptación a cambio de un rescate.
  • Finalmente, el colectivo de hackers conocido como Medusa robó información personal de los alumnos de la red de centros educativos públicos de Minneapolis, para posteriormente publicarla en la dark web.

De acuerdo con la revista Forbes, ya en el primer trimestre de 2023 los ciberataques globales crecieron un 7% respecto del mismo periodo del año precedente. Igualmente, estima que son detectadas 560 000 piezas de malware nuevas cada día, y que existen más de 1 000 millones de estos programas en circulación. Cada vez resulta más difícil mantenerse a salvo en las redes, pues la cifra de personas en el mundo afectadas por brechas de seguridad en lo que llevamos de 2023 asciende a 340 millones. Se dice pronto.

España se ha convertido en un objetivo preferido para los ciberatacantes. De acuerdo con un informe de la firma eslovaca de ciberseguridad ESET, durante la primera mitad de 2023, nuestro país recibió el 4,9% de todos los ataques a escala mundial, solamente detrás de Japón (9,5%) y Estados Unidos (7,8%). El ransomware ha sido una de las modalidades más extendidas en este periodo, y han sufrido delitos de esta clase entidades como el Hospital Clínic de Barcelona, Euskaltel o Telepizza.

Ser más digitales nos hace más cibervulnerables. Por ejemplo, el teléfono móvil, un dispositivo que lleva todo el mundo en el bolso o el bolsillo, se ha convertido en un objetivo destacado para los ciberdelincuentes, de forma que, según Statista, a finales de 2022 se producían más de dos millones de ataques a móviles al mes en el mundo.

La ciberseguridad debe estar en el corazón de cualquier estrategia de digitalización, si bien, como se ha mencionado al principio, el usuario es la pieza más vulnerable de cualquier sistema de seguridad, y, por ello, resulta un factor crítico que conozca perfectamente los peligros a los que se enfrenta en el ciberespacio, y que disponga de los conocimientos y las herramientas para defenderse de ellos.

lunes, 8 de enero de 2024

Necesitamos que la inteligencia artificial comprenda el mundo

 


El éxito reciente del chatbot ChatGPT ha puesto en el centro del debate público la inteligencia artificial, una tecnología que ha conocido un avance considerable a lo largo de la década pasada de forma que ya está presente en numerosos aspectos de nuestras vidas. Aunque ya tratamos con sistemas inteligentes de forma cotidiana, muchas veces sin darnos cuenta (por ejemplo, cuando las plataformas nos recomiendan contenidos audiovisuales personalizados o cuando utilizamos el texto predictivo al escribir un mensaje en el móvil), el producto de la empresa Open.AI nos ha enfrentado a un nuevo fenómeno asaz vistoso, como es contemplar la capacidad creativa de las maquinas.

Este tipo de inteligencia artificial se denomina “generativa”, pues da lugar a algún tipo de creación, ya sea un texto, una imagen o sonido. A pesar de lo novedoso que parecen estas habilidades, ya existe una larga tradición de algoritmos que escriben novelas o poesía, o que pintan cuadros o diseñan imágenes. Es probable que la popularidad que han cosechado los llamados Large Language Models (LLM) -como ChatGPT, Turing NLG de Microsoft, Bard de Google o Gopher de Deep Mind- resida en que han abandonado el ámbito de los expertos y están en la mayoría de los casos en manos de la gente. De esta forma, todo el mundo ha podido probar en primera persona cómo funcionan estos chatbots y las posibilidades que ofrecen.

Ahora bien, a pesar de lo espectacular de los resultados que ofrecen, existen voces que señalan las limitaciones de esta rama de la inteligencia artificial, y lo lejos que está de emular las funciones del cerebro humano. El pasado agosto, el físico Michio Kaku denunciaba el sensacionalismo que se ha generado en torno a estos robots conversacionales, que, a su juicio, no hacen más que seleccionar y ordenar contenidos de internet, sin saber discernir la verdad de la ficción, ni distinguir los datos reales de la desinformación. Básicamente, los LLM no serían más que versiones avanzadas de los buscadores de la web, como Google, que han estado funcionando durante los últimos veinte años.

Uno de los mayores críticos de la inteligencia artificial actual es sin duda el profesor y empresario Gary Marcus, quien considera que la rama más utilizada hoy en día, el aprendizaje automático y las redes neuronales -responsables de los avances producidos en los últimos veinte años-, presenta carencias relativas al razonamiento, no resulta fiable y se aleja de la forma de pensar que tenemos los humanos. A su juicio, las carencias que presenta el aprendizaje profundo de las redes neuronales podrían ser salvadas gracias a la denominada inteligencia artificial simbólica, una aproximación clásica a esta tecnología que hoy en día ha sido desplazada a un segundo plano.

La inteligencia artificial simbólica se centra en la manipulación y el procesado de símbolos y conceptos en vez de grandes cantidades de datos numéricos, como hace el aprendizaje automático. Este tipo de algoritmos funciona manejando símbolos que representan objetos o ideas del mundo y sus relaciones. La principal aproximación de esta rama es el uso de programación basada en la lógica, en la que las normas y los axiomas son utilizados para realizar inferencias y deducciones.

Mientras que la inteligencia artificial simbólica es más adecuada para trabajar en entornos de conocimiento bien definido y estructurado, el aprendizaje automático es más útil cuando existen grandes volúmenes de datos y patrones complejos.

La tesis que defiende Gary Marcus es que la inteligencia artificial actual basada en el aprendizaje automático y el aprendizaje profundo solamente podrá seguir evolucionando si se combina con el enfoque simbólico, en la forma de una inteligencia artificial “híbrida”. De no ser así, predice que se podría producir otro “invierno de la inteligencia artificial”, es decir, un estancamiento y un desencanto generalizado en torno a esta tecnología, como el que tuvo lugar a partir de los años 70 del siglo pasado.

Para Gary Marcus el futuro de la inteligencia artificial no puede basarse en modelos basados en un exceso de datos y en una carencia de conocimiento y raciocinio. Necesitamos sistemas que manifiesten una elevada comprensión del mundo, lo que conlleva centrarnos en cómo se representa, adquiere y razona el conocimiento abstracto.

Esta tercera vía de innovación está siendo explorada por IBM a través de lo que denomina inteligencia artificial neuro simbólica, un planteamiento experimental que combina el uso de redes neuronales convolucionales dedicadas a la clasificación de imágenes con la capacidad de establecer relaciones entre elementos simbólicos, como secuencias de palabras, de forma que el sistema aprende de sus errores de una forma mucho más rápida que mediante el entrenamiento clásico de una red neuronal.

 

 

lunes, 18 de diciembre de 2023

El auge de los medios digitales y la amenaza de la desinformación

 


El informe anual que publica el Reuters Institute for the Study of Journalism ofrece una panorámica sobre los cambios en los hábitos informativos de la población mundial. La edición de 2023 confirma la aceleración que ha tenido lugar en la tendencia hacia entornos informativos más digitales, móviles y dominados por las plataformas, especialmente desde la pandemia y la invasión de Ucrania. Con todo, la confianza en las noticias ha caído globalmente dos puntos porcentuales respecto del año pasado, después de haber crecido tras la emergencia sanitaria, de forma que solamente el 40% de la población encuestada de los distintos países afirma que confía la mayor parte de las veces en las noticias que recibe. En España ese porcentaje es notablemente inferior, y se sitúa en el 33%.

Nuestro país en concreto es del grupo donde más ha caído el interés por las noticias desde 2015, año en que el 85% de la ciudadanía reconocía tener mucho, hasta el escaso 51% de 2023. Solamente en Argentina se da una caída de tal magnitud -34 puntos porcentuales-, pues ha pasado de 77% a 43% en el periodo considerado. La proporción de la bajada suele ser más acentuada en naciones políticamente polarizadas, y dentro de ellas, entre los estratos más jóvenes de población.

En general, se observa una bajada del consumo de noticias en todos los mercados que contempla el estudio, lo que implica una tendencia decreciente continuada del acceso a medios tradicionales, como la televisión o la prensa escrita, cuyo lugar no es sustituido por completo por los medios online y las redes sociales. Los usuarios de internet consumen menos cantidad de noticias que antaño.

En España, en los últimos diez años ha descendido con fuerza el consumo de noticias vía televisión (del 72% de la población en 2013 al 56% en 2023) y prensa escrita (del 61% al 25%), y más ligeramente el consumo a través de internet (79% a 74%). En cambio, en ese periodo creció considerablemente la proporción de ciudadanía que se informa vía redes sociales, en concreto, del 28% al 50%. Por otro lado, el 41% de la población española comparte noticias por medios sociales, correo electrónico o mensajería instantánea.

Globalmente, el público se muestra escéptico respecto a los algoritmos de personalización de contenidos en base al comportamiento pasado del usuario: solamente un 30% de media considera que supone un buen método para acceder a las noticias. En España, el porcentaje se sitúa en torno al 36%. Esta burbuja informativa hace que la gente tenga miedo de perderse información relevante, en concreto, el 48% de los usuarios en todos los mercados estudiados se siente de esta manera.

El declive del interés por las noticias y la sustitución de los medios tradicionales por las redes sociales a la hora de informarse, aparte de constituir una amenaza para el presente y el futuro de la profesión y la práctica del periodismo, establecen un caldo de cultivo idóneo para que prolifere la desinformación. Una ciudadanía ajena a la información fiable sometida al rigor periodístico se convierte en susceptible de ser manipulada a través de bulos malintencionados.

La primera línea de defensa en la lucha frente a la desinformación es la propia ciudadanía de un país. De acuerdo con el Eurobarómetro, la población española es consciente del peligro que supone la desinformación: en 2022, el 82% lo considera un problema nacional (frente al 78% de la media europea), y la misma proporción lo percibe como una amenaza para la democracia (en la UE, el 81%). Sin embargo, solamente algo más de la mitad (57%) afirma poder identificar con facilidad una noticia falsa, siendo la media de los países el 65%. No deja de ser una contradicción el que, según la misma fuente, el 83% de los españoles afirma que se topa con frecuencia con fake news, a pesar de que pocos dicen reconocerlas.

martes, 28 de noviembre de 2023

La buena salud del videojuego español

 


El videojuego español presenta muy buenas perspectivas de evolución y es susceptible de convertirse en una fuente de ingresos y de empleo.  El informe anual de la Asociación Española de Videojuegos (AEVI) destaca que en 2022 el sector superó los 2 000 millones de facturación, siendo una cifra que acerca a nuestro país a las que se manejan en Francia o Reino Unido. La facturación física asciende a 832 millones de euros, descendiendo respecto del año anterior, mientras que la facturación online crece hasta los 1 180 millones de euros, más de un 29% interanual de incremento. En conjunto el sector ha crecido un 12% en 2022.

Los videojugadores españoles superan los 18 millones de personas, y parece que los hombres tienden a jugar algo más que las mujeres, 53% frente al 47% del total. Por edades, el estrato de población que hace más uso de esta forma de ocio es la situada entre los 11y 14 años (84%), seguido del de 6 a 11 años (79%) y del de 15 a 24 años (71%). A medida que avanza la edad, menor es el porcentaje de personas que juegan, y a partir de los 35 años no supone ni la mitad del total. Por otro lado, en España se juega una media de 7,42 horas a la semana, menos que en países de nuestro entorno como Alemania (10,2), Reino Unido (9,6), Francia (7,9) o Italia (7,5). El dispositivo más utilizado para jugar es la consola, seguida del iPhone y del ordenador.

El Libro blanco del desarrollo español de videojuegos 2022 publicado por DEV establece que existen 605 estudios de videojuegos constituidos en nuestro país, un 34% más que en 2017; el número no ha dejado de crecer en ese periodo. La mitad de ellos se encuentran localizados en Madrid o Cataluña (un 25% en cada comunidad), y sigue en importancia Andalucía que alberga casi el 16% del total. La antigüedad media del 60% de los negocios es de cinco o más años, y una cuarta parte lleva más de diez años en activo, lo que da una idea de la estabilidad del sector. También se pone en evidencia que se trata de un sector atomizado, en el que predomina la microempresa, puesto que el 66% de las mismas tiene 10 o menos empleados, y, casi la mitad, menos de 5.

El empleo del sector no ha parado de crecer incluso con la crisis por medio, y, en 2022, se situaba en 9 893 trabajadores. Las previsiones apuntan a que alcance las 13 200 personas en 2025. No obstante, si a los empleados del sector se le suman los empleos indirectos que genera y aquellos trabajadores freelance, el volumen de ocupación supera la cifra de 14 600. En el aspecto de género, si bien sigue siendo una proporción baja, las mujeres ya suponen el 24% de los profesionales dedicados al videojuego, una cifra superior a la media europea (22%), pero inferior a países como Polonia (25%) o Serbia (30%).

El Libro blanco sobre este sector señala una serie de tendencias de futuro:

  • Los distintos ecosistemas se extienden y las plataformas se entrelazan gracias a las suscripciones y los servicios. Por ejemplo, Microsoft y Sony han adoptado el juego Fortnite.
  • La adopción por parte de Apple y Google de herramientas para proteger la privacidad de sus usuarios ha tenido un impacto inmediato en la industria del videojuego móvil, pues ya no resultará fácil acceder a las métricas y los resultados de las campañas.
  • La publicidad in-game se confirma como una nueva fuente de ingresos. Se trata de publicidad insertada dentro de los propios escenarios de los videojuegos.
  • El contenido generado por usuarios se ha expandido gracias a la popularización de los metaversos y juegos f2p (free-to-play).
  • La diversidad, igualdad e inclusión de minorías y colectivos poco representados siguen aumentando, aunque todavía queda un largo camino por delante por recorrer en este campo.
  • El uso de la inteligencia artificial genera un debate en el sector: para unos, puede afectar negativamente el trabajo realizado por humanos; para otros, supone una herramienta para impulsar las creaciones de los desarrolladores.

 

 

lunes, 6 de noviembre de 2023

El verdadero peligro de la inteligencia artificial generativa

 


Aunque parece un argumento de película de ciencia ficción, ya desde hace tiempo hay expertos avisando de que la inteligencia artificial se puede volver contra el ser humano. Hace unos años algunas figuras relevantes de la ciencia y la tecnología -como Bill Gates, Elon Musk o el mismísimo Stephen Hawking- alzaron su voz alertando sobre los peligros para la especie que traía consigo el grado de desarrollo actual de esta tecnología.

El último episodio de esta historia ha llegado de la mano de los productos basados en la inteligencia artificial generativa, especialmente aquellos de la empresa estadounidense Open.AI, como el software generador de imágenes Dall-e o el chatbox ChatGPT, cuya cuarta versión entró en funcionamiento en 2023 alcanzando un gran impacto social por su capacidad desplegada de generar conocimiento. Como es un sistema abierto, todo el mundo ha podido interactuar con ChatGPT4 y comprobar su habilidad para generar textos sobre cualquier tema sobre el que se le pregunte. De ahí el revuelo mediático.

Durante la primera mitad de 2023, el sistema de Open.AI ha ocupado portadas y titulares, y ha generado una ola de temor a la inteligencia artificial generativa que ha recorrido el mundo. La inteligencia artificial generativa (IAG) es una rama de la inteligencia artificial que crea nuevos resultados -un texto, una imagen, un archivo de sonido- en base a los datos recibidos, a diferencia de los sistemas tradicionales centrados en el reconocimiento de patrones y en la elaboración de predicciones. La primera alarma relacionada con esta tecnología ha sonado en el terreno del empleo: ¿a cuántas profesiones puede desplazar este sistema? ¿qué competencias actualmente desempeñadas por humanos quedarán obsoletas? El segundo motivo de preocupación está relacionado con la maestría con la que los sistemas de IAG pueden crear contenidos falsos que parecen completamente reales. Suponen, por tanto, herramientas eficaces para crear desinformación, fake news y deep fakes.

Esta vez han sido los propios responsables del desarrollo de este tipo de algoritmos los que han anunciado que traerán consigo el apocalipsis. En una carta publicada el 30 de mayo, 350 ingenieros y ejecutivos de empresas tecnológicas –entre los que se encontraban Sam Altman (presidente ejecutivo de OpenAI), Demis Hassabis (Google DeepMind) y Dario Amodei (Anthropic), las compañías más punteras en este campo- han comparado la amenaza que supone para la humanidad la inteligencia artificial con una guerra nuclear o una pandemia. Para algunos tecnólogos -encabezados por Ray Kurzweil- en algún momento no muy lejano, la inteligencia artificial superará a la humana, y las propias máquinas serán capaces de crear máquinas mucho más inteligentes que las actuales. Es lo que se denomina la singularidad tecnológica.

La pregunta clave es ¿está realmente tan avanzado el grado de desarrollo de la inteligencia artificial? ¿Podemos hablar de inteligencia real o tan solo estamos ante herramientas estadísticas muy poderosas y sofisticadas?

A pesar de su indudable capacidad para crear contenidos, no parece que los modelos actuales de inteligencia artificial generativa vayan a desplazar por ahora a la inteligencia humana. Es verdad que determinadas habilidades que presentan pueden suponer una amenaza para algunas profesiones, pero por automatizables que resulten algunas tareas siempre deben llevar supervisión humana. Los algoritmos podrán redactar textos legales o periodísticos mucho más rápido que los abogados y los redactores, y, sin embargo, no tienen la capacidad para evaluar la validez de su producto, que debería ser revisado por un experto en el tema.

La supuesta creatividad de los modelos amplios de lenguaje también es algo más que cuestionable, dado que lo que suelen hacer es fundir en sus resultados a las consultas recibidas contenidos de distintas fuentes. En este sentido, Charlie Brooker, el creador de la popular serie de Netflix Black Mirror, realizó el curioso experimento de pedirle a ChatGPT que escribiese el guion de un nuevo capítulo. El resultado no pudo ser más decepcionante: el algoritmo había cogido las sinopsis de distintos capítulos y las había mezclado para escribir su trama.

El verdadero peligro de este tipo de inteligencia artificial es su utilización para crear bulos y mentiras para inundar los espacios públicos de desinformación que pueda manipular la opinión pública. El mal uso de la inteligencia artificial generativa por los propios humanos es la mayor amenaza que presenta en este momento para nosotros. Este es el aspecto que necesita de mayor legislación y control institucional. Incluso se ha llegado a sugerir que sería conveniente que cualquier contenido generado por inteligencia artificial lleve una marca de agua que indique al interlocutor que se está tratando con un chatbot.

La desinformación y el engaño que proliferan por los medios de comunicación y, especialmente, a través de las redes sociales supone una seria amenaza para la democracia. Michael Sandel, profesor de la Universidad de Harvard, entrevistado por la revista Telos, advierte del riesgo que supone que las generaciones que vienen pierdan interés por la línea que separa lo que es falso de lo que es real. En sus palabras: “este es el verdadero peligro, no solo que cada vez sea más difícil distinguir lo que es real de lo que es falso, sino que esa distinción deje de importarnos”. Controlar la utilización que se hace de los algoritmos generativos resulta crucial en este sentido.

 

 

lunes, 16 de octubre de 2023

La digitalización empresarial y el mercado de trabajo

 


El impacto de la digitalización en el mercado de trabajo es complejo de analizar. Un reciente informe del Foro Económico Mundial (Future of Jobs Report 2023. Insight report. May 2023) ha intentado arrojar algo de luz sobre este proceso, realizando una encuesta a empresas y empleadores de distintos países del mundo. El trabajo confirma la adopción de tecnología por las empresas como el factor principal de los cambios en el entorno laboral, si bien también subraya como otra causa importante la aplicación de los estándares medioambientales, sociales y de gobernanza en el seno de las organizaciones.

Hablando de digitalización corporativa, más del 80% de las empresas espera introducir en los próximos cinco años plataformas digitales y apps, herramientas para la formación de la plantilla, y sistemas de analítica de big data. En segundo orden de importancia, en torno a las tres cuartas partes de la muestra planea incorporar el internet de las cosas (IoT), cloud computing, sistemas de ciberseguridad, comercio electrónico, e inteligencia artificial.

El efecto neto sobre el empleo de la introducción de estas tecnologías se espera que, salvo contadas excepciones, sea positivo, es decir, que crearán más del que destruyan. Entre las que presentan un saldo más positivo se encuentran la analítica de big data, la tecnología para mitigar los efectos del cambio climático, las tecnologías para la gestión medioambiental, y la ciberseguridad y la criptografía. Solamente hay dos casos en los que el saldo neto es negativo, es decir, en los que parece que la destrucción de empleo va a superar su creación, que es en los robots humanoides y en los que no lo son, como la robótica industrial o los vehículos autónomos.

El ritmo de automatización de las tareas que se realizan en el seno de las organizaciones sigue creciendo, si bien a un ritmo más lento de lo esperado. Las previsiones al respecto realizadas en el informe pasado publicado en 2020, en pleno confinamiento, auguraban un mayor grado de automatización del que efectivamente ha tenido lugar. Con todo, las empresas consultadas estiman que el 34% de las tareas son realizadas por máquinas frente a un 66% de las llevadas a cabo por humanos, un 1% más que en la precedente. Para 2027, se espera que el porcentaje de automatización alcance el 42%.

El informe del Foro Económico Mundial también predice que el 44% de las habilidades troncales que presentan los trabajadores en la actualidad sufrirán disrupción en los próximos cinco años. Las empresas de la encuesta han identificado las habilidades que consideran actualmente más relevantes en sus empleados, siendo las diez primeras:

1.      Pensamiento analítico

2.     Pensamiento creativo

3.     Resiliencia, flexibilidad y agilidad

4.     Motivación

5.     Curiosidad y aprendizaje de por vida

6.     Alfabetización digital

7.      Credibilidad y detallismo

8.     Empatía y escucha activa

9.     Liderazgo e influencia social

10. Control de calidad

lunes, 2 de octubre de 2023

La vida digital de los españoles

 


Un año más la agencia We are social publica su informe digital sobre el uso de internet en el mundo, y, como en otras ocasiones, ha dedicado un análisis específico a nuestro país. Este trabajo se ha convertido en una herramienta muy interesante para medir la penetración digital desde distintos aspectos, porque, aunque su forma de medir los distintos indicadores puede diferir de otras fuentes, como, por ejemplo, las de la Unión Europea, la globalidad de la iniciativa hace que permita realizar comparaciones con otros países y con las medias mundiales.

Los datos ofrecidos para España, referidos a enero de este año, arrojan 58 millones de conexiones celulares -equivalentes al 122% de la población-, más de 45 millones de usuarios de internet -94,9% de la población-, y alrededor de 40 millones de usuarios activos de redes sociales, el 85,6% de la ciudadanía española. La proporción de conexiones móviles es algo menor que el área de referencia, Europa occidental, que presenta una media de 127% de la población, y menor que Europa del norte (133%) y Europa del este (147%). En cambio, la proporción de usuarios de internet es ligeramente superior a la media de Europa occidental (93,5%), y también la de usuarios de redes sociales (83,3%).

En relación con la posesión de dispositivos de conectividad, el 97,5% de la ciudadanía entre 16 y 64 años dispone de un teléfono móvil, y prácticamente son todos inteligentes, pues el 97,4% posee un smartphone. En cambio, solamente tres cuartas partes de la población dispone de ordenador -portátil o de sobremesa-, y poco menos de la mitad de tableta. Ambos porcentajes han bajado respecto del año anterior. Resulta preocupante este menor uso de ordenadores, pues para los usos más avanzados de internet -como la teleformación o el teletrabajo- el móvil es un dispositivo a todas luces insuficiente. Menos peso tienen las consolas de videojuegos, que solamente están en manos del 41% de la población, y los relojes inteligentes (43%). Y, desde luego, la tecnología que sigue sin cuajar es la relativa a la realidad virtual, pues únicamente el 5,1% de la ciudadanía tiene dispositivos para acceder a ella, si bien hay que subrayar que esta proporción ha crecido un 27% en un año.

El informe de We are social refleja por primera vez en 2023 una ligera caída anual en el tiempo que dedicamos a internet (5 horas y 45 minutos de media), una tendencia en consonancia con el resto del mundo, pero, en cambio, sube el empleado en consumo de televisión -tradicional y de internet-, de música en streaming, y en el uso de redes sociales. La subida interanual más significativa es la de tiempo dedicado a escuchar podcasts (14%), que a principios de 2023 se situó en 40 minutos de media. El 54,3% del tráfico web se realiza a través de smartphones, y el 43% mediante ordenadores de cualquier tipo.

Las búsquedas de información son la principal actividad que realizan en internet los españoles y las españolas (71% de los usuarios), seguidas de la consulta de las noticias de actualidad (61%), y del acceso a tutoriales para aprender a hacer cosas (60%). El 57% usa las redes para organizar viajes y vacaciones, y también para mantener el contacto con amistades y familiares. En el extremo opuesto, sólo el 36% usa el medio digital para realizar gestiones digitales y para formarse, siempre de acuerdo con los datos que maneja We are social.

Las webs más visitadas (entre septiembre y noviembre de 2022) son las de Google y YouTube, seguidas de la del diario deportivo Marca, Twitter y Porno.Hub. De las páginas españolas, destacan las de los diarios As (puesto 6), El Mundo (11), Sport (14), 20 Minutos (15), Mundo Deportivo (16) y El País (17).

Otras estadísticas curiosas de uso de internet son, por ejemplo, que más de una quinta parte de los cibernautas ya utiliza asistentes de voz, como Aura o Siri, para realizar búsquedas en la red, y que hasta el 43% hace uso cada semana de herramientas para la traducción de textos de y a otros idiomas.

En relación con los medios sociales, el 90,2% de los cibernautas accede a redes sociales, utiliza una media mensual de seis plataformas distintas, y les dedica 1 hora y 55 minutos diarios. Las principales motivaciones son mantener el contacto con amigos y familiares, ocupar el tiempo y leer nuevas historias. La plataforma más utilizada es WhatsApp (casi el 90% de los usuarios españoles de internet), seguida de Instagram (79,5%) y Facebook (72,5%).

En cuanto a las apps más descargadas por la ciudadanía, encabeza la lista la tienda de moda online Shein, seguida de Tik Tok y Telegram. El cuarto puesto lo ocupa el portal móvil de servicios financieros de Caixabank, y, tras WhatsApp e Instagram, aparece el programa Cl@ve de la Agencia Tributaria.

Las finanzas digitales también van calando cada vez más en España. El 97% de la población mayor de 15 años realizó un pago digital el pasado año, el 57,8% realizó una compra utilizando un teléfono móvil o internet, y el 53% usó un teléfono móvil o internet para transferir dinero. Sobre las formas de pago en el comercio minorista, el 30% de las transacciones se realizó por medio de monederos digitales, el 47% a través de tarjetas de crédito y débito, el 15% con transferencia bancaria, y solamente el 3% con efectivo.

Por otro lado, el 53,7% de los cibernautas ha comprado en internet semanalmente, el 19% ha adquirido alimentos, y casi el 15% ha comprado productos de segunda mano online. Los contenidos digitales más comprados mensualmente son los de vídeo a través de streaming, 38% de los usuarios de internet, seguidos de la música en streaming, que son adquiridos por el 21,8%. El streaming se perfila como el medio de consumo audiovisual preferido, puesto que el pago por descarga de archivos presenta porcentajes mucho más reducidos: 7,9% de internautas en el caso de las películas, y 8,9% en el de la música.

Son unos datos que demuestran que la sociedad española es cada vez más digital y que nuestras vidas transcurren en mucha medida en internet.

 
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